El documento discute la relación entre los laicos y los religiosos y cómo comparten un mismo carisma espiritual. El Papa Juan Pablo II promueve una relación más estrecha basada en una dimensión espiritual y apostólica compartida. El carisma de un fundador religioso puede extenderse más allá de la orden para incluir a laicos comprometidos con el mismo espíritu y misión de la Iglesia.