La relación con los laicos es un tema actual en la vida 
consagrada. En este momento de la historia se percibe cómo 
muchos de los laicos en cercanía con las Congregaciones 
quieren participar y vivir el carisma de los religiosos. De ahí 
que se busquen medios y formas para dar criterios de acción 
o conformación a lo que hoy se denominan: “Familias”, es 
decir la participación de religiosos, religiosas, laicos, casados 
o consagrados unidos en un mismo carisma.
El Papa Juan Pablo II en la exhortación apostólica Vita 
Consecrata, hace referencia a esta novedad de la relación de 
los religiosos con los laicos, y de los esfuerzos que se pueden 
dar desde una dimensión espiritual y apostólica para el bien 
de la misión de la Iglesia . 
El hecho que Laicos y Religiosos puedan condividir una misma 
experiencia del Espíritu, inspirados en un carisma, es una de 
las pruebas de cómo hoy la vida consagrada está preparada 
para una madura y fecunda relación.
En Pentecostés, el Espíritu se hace presente en la comunidad 
eclesial suscitando en ella carismas y servicios diferentes. La 
diversidad de carismas y servicios no sólo no era un obstáculo para 
la comunión, sino, que hacía más rica la vida de la comunidad y 
engendraba más y mejores posibilidades para llevar adelante la 
vida cristiana y la evangelización . 
Quien participa de la gracia de Dios no puede dejar de compartirla 
con los demás. El carisma es típicamente un don que invita a 
compartir formando una cadena progresiva, positiva y contagiosa. 
La onda de expansión de los carismas es abierta. No se limita a la 
forma de Vida Religiosa, ni a algunas categorías de personas, ni a 
un cierto tipo de obras. El carisma exige actualizarse hoy.
El término Carisma tiene varias connotaciones: 
-Según San Pablo es un don gratuito del Espíritu en vista de un 
determinado servicio para la comunidad y para su edificación. 
-La vida consagrada como fenómeno global y como forma especial de 
vida bautismal es “carisma”, don del Espíritu a la Iglesia . El 
magisterio y la teología especifican después: 
-El carisma- don de la vocación personal a la vida consagrada;
-El carisma- don “de los Fundadores”, que habilita a un cristiano/a 
dar inicio, en la Iglesia, a un nuevo tipo de vida consagrada o a un 
nuevo instituto . 
-El carisma – don “del instituto” (ET 32) que incluye y desarrolla 
los contenidos espirituales, apostólicos y estructurales del carisma 
del Fundador . 
-El carisma es un don para los demás .
El carisma recibido por el Fundador es personal : en cuanto que 
transforma la persona del Fundador, preparándola a una particular 
vocación y misión en la Iglesia. El Fundador es quién vive y deja su 
vida como testimonio del carisma recibido y llevado a la práctica. 
Este carisma puede ser colectivo – comunitario : por el hecho de que 
abarca a muchas personas a realizar históricamente el mismo 
proyecto divino. « Los Fundadores supieron encarnar en su tiempo 
con valentía y santidad el mensaje evangélico. Es preciso que, fieles 
al soplo del Espíritu, sus hijos espirituales prosigan en el tiempo ese 
testimonio imitando su creatividad con una fidelidad madura al 
carisma de los orígenes, siempre atentos a las exigencias del 
momento presente » .
La caridad con que amamos a Dios y al 
prójimo es la única santidad que cultivan todos 
los que, guiados por el Espíritu Santo, siguen a 
Cristo en cualquier estado de vida y profesión 
a la que han sido llamados [LG 41, 42].
los diferentes carismas de Los religiosos

los diferentes carismas de Los religiosos

  • 2.
    La relación conlos laicos es un tema actual en la vida consagrada. En este momento de la historia se percibe cómo muchos de los laicos en cercanía con las Congregaciones quieren participar y vivir el carisma de los religiosos. De ahí que se busquen medios y formas para dar criterios de acción o conformación a lo que hoy se denominan: “Familias”, es decir la participación de religiosos, religiosas, laicos, casados o consagrados unidos en un mismo carisma.
  • 3.
    El Papa JuanPablo II en la exhortación apostólica Vita Consecrata, hace referencia a esta novedad de la relación de los religiosos con los laicos, y de los esfuerzos que se pueden dar desde una dimensión espiritual y apostólica para el bien de la misión de la Iglesia . El hecho que Laicos y Religiosos puedan condividir una misma experiencia del Espíritu, inspirados en un carisma, es una de las pruebas de cómo hoy la vida consagrada está preparada para una madura y fecunda relación.
  • 5.
    En Pentecostés, elEspíritu se hace presente en la comunidad eclesial suscitando en ella carismas y servicios diferentes. La diversidad de carismas y servicios no sólo no era un obstáculo para la comunión, sino, que hacía más rica la vida de la comunidad y engendraba más y mejores posibilidades para llevar adelante la vida cristiana y la evangelización . Quien participa de la gracia de Dios no puede dejar de compartirla con los demás. El carisma es típicamente un don que invita a compartir formando una cadena progresiva, positiva y contagiosa. La onda de expansión de los carismas es abierta. No se limita a la forma de Vida Religiosa, ni a algunas categorías de personas, ni a un cierto tipo de obras. El carisma exige actualizarse hoy.
  • 6.
    El término Carismatiene varias connotaciones: -Según San Pablo es un don gratuito del Espíritu en vista de un determinado servicio para la comunidad y para su edificación. -La vida consagrada como fenómeno global y como forma especial de vida bautismal es “carisma”, don del Espíritu a la Iglesia . El magisterio y la teología especifican después: -El carisma- don de la vocación personal a la vida consagrada;
  • 7.
    -El carisma- don“de los Fundadores”, que habilita a un cristiano/a dar inicio, en la Iglesia, a un nuevo tipo de vida consagrada o a un nuevo instituto . -El carisma – don “del instituto” (ET 32) que incluye y desarrolla los contenidos espirituales, apostólicos y estructurales del carisma del Fundador . -El carisma es un don para los demás .
  • 9.
    El carisma recibidopor el Fundador es personal : en cuanto que transforma la persona del Fundador, preparándola a una particular vocación y misión en la Iglesia. El Fundador es quién vive y deja su vida como testimonio del carisma recibido y llevado a la práctica. Este carisma puede ser colectivo – comunitario : por el hecho de que abarca a muchas personas a realizar históricamente el mismo proyecto divino. « Los Fundadores supieron encarnar en su tiempo con valentía y santidad el mensaje evangélico. Es preciso que, fieles al soplo del Espíritu, sus hijos espirituales prosigan en el tiempo ese testimonio imitando su creatividad con una fidelidad madura al carisma de los orígenes, siempre atentos a las exigencias del momento presente » .
  • 10.
    La caridad conque amamos a Dios y al prójimo es la única santidad que cultivan todos los que, guiados por el Espíritu Santo, siguen a Cristo en cualquier estado de vida y profesión a la que han sido llamados [LG 41, 42].