El documento resume que más de un tercio de los alimentos producidos en todo el mundo se pierden o desperdician, lo que representa una oportunidad perdida para lograr la seguridad alimentaria. Reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos también tendría beneficios ambientales como menores emisiones de gases de efecto invernadero y un menor consumo de energía. El propósito del proyecto es cuantificar el impacto ambiental mundial del despilfarro de alimentos en áreas como los suelos, el agua y la biodiversidad.