Este documento discute los peligros del enojo y cómo puede llevar al pecado. Explica que el enojo a menudo surge de forma automática y puede manifestarse de varias maneras nocivas, como comportamiento explosivo, abuso, amargura, depresión y venganza. Aconseja identificar los disparadores del enojo y aprender a manejarlo de forma saludable en lugar de dejarlo llevar al pecado.