Las primeras civilizaciones fluviales surgieron en el neolítico en el Creciente Fértil, donde se desarrollaron la agricultura, la ganadería, la metalurgia y el comercio. Dos de las civilizaciones más importantes fueron Egipto y Mesopotamia, ubicadas junto a los ríos Nilo y Tigris-Eufrates respectivamente, que construyeron ciudades-estado, templos y palacios y avanzaron en matemáticas, astronomía y medicina.