Alan Turing, matemático británico, definió las máquinas de Turing en 1937 como máquinas calculadoras de capacidad infinita. Las máquinas de Turing consisten en una cinta infinita dividida en casillas con símbolos, un conjunto de instrucciones y un cabezal que lee, reemplaza y se mueve según las instrucciones. Pueden representarse mediante una tabla de doble entrada que muestra los estados, símbolos y reglas a ejecutar.