Los mayas ocuparon un amplio territorio en México y América Central que incluía la costa y mesetas centrales. En este territorio surgieron numerosas ciudades-estado como Tikal, Chichén Itzá, y Copán, que fueron centros de un desarrollo excepcional. La sociedad maya estaba estratificada y estaba dirigida por un jefe supremo llamado Halach Uinic, ayudado por nobles y diferentes grupos sociales que se dedicaban a actividades como la agricultura, el comercio y las artes.