La princesa Mérida no quería casarse con uno de los pretendientes escogidos por su madre, la reina Elinor. Después de una discusión, Mérida come un pastel encantado que convierte a Elinor en un oso. Para romper el hechizo, Mérida debe arreglar el tapiz que rompió y reparar su relación con su madre. Al final, Mérida logra romper el hechizo reconociendo su amor por su madre.