La ética, desde su origen en Roma y Grecia, ha sido fundamental en la formación de la moral y conducta humana, influenciando la educación de valores desde la infancia. A lo largo de la historia, la ética ha evolucionado y se enfrenta a desafíos contemporáneos, donde a menudo se desprecia su importancia en la sociedad moderna. Es crucial enseñar ética para cultivar mejores ciudadanos, mejorar la calidad de vida y fomentar un comportamiento moral correcto.