La microenseñanza es un método desarrollado en la Universidad de Stanford en 1963 para mejorar la enseñanza. Se basa en enseñar lecciones cortas (5-10 minutos) a pequeños grupos y recibir retroalimentación para mejorar. La microenseñanza permite practicar habilidades docentes como la interrogación y el refuerzo positivo. Después de décadas de uso, se ha demostrado que mejora la formación de docentes.