La ingeniería genética se puede aplicar ahora al medio ambiente para manipular los genes y eliminar compuestos dañinos como los hidrocarburos. Un método es la biorremediación, que usa microorganismos u otros organismos para descomponer la contaminación en el suelo de forma más rápida y efectiva que antes. También se usa la ingeniería genética para conservar tejidos de especies en peligro de extinción con el fin de poder recuperarlas en el futuro.