La crisis del software en los años 70 se debió a que los proyectos no terminaban a tiempo ni dentro del presupuesto, y el software producido tenía baja calidad y no cumplía los requisitos. Esto se debió a mitos sobre la gestión, los clientes y los desarrolladores del software, como que se podían añadir más desarrolladores para acelerar el proyecto o que los requisitos podían cambiar fácilmente.