Este documento nombra a dos personas como apoderados generales de una compañía, otorgándoles amplias facultades para administrar y disponer de los bienes de la compañía, celebrar contratos, representar a la compañía ante organismos administrativos y judiciales, y realizar todos los actos necesarios para defender los intereses de la compañía. El director de la compañía firma el documento para conferir este poder general de representación a los dos apoderados.