El romanticismo en la música, que abarca desde los años 1820 hasta principios del siglo XX, se caracteriza por melodías que expresan emotividad intensa y un enfoque en la música programática y el cromatismo. Este periodo destaca por la creación de composiciones íntimas y ricas melódicamente, así como la importancia del folclore y la instrumentación variada, incluyendo instrumentos como el saxofón y el corno inglés. La ópera también evoluciona, con un enfoque en roles heroicos y narrativas más realistas, reflejando un cambio en la expresión musical y vocal.