Este documento describe cómo el cuidado de menores y personas dependientes ha recaído tradicionalmente en las mujeres debido a roles de género estereotipados. Sin embargo, factores como el envejecimiento de la población y la incorporación de la mujer al trabajo están cambiando este modelo. El documento argumenta que el cuidado es una responsabilidad pública y que se debe profesionalizar a través de la formación y el reconocimiento de las competencias de quienes cuidan, mayoritariamente mujeres.