Los aportes musicales de los afrocolombianos incluyen ritmos como el currulao, bullerengue y chirimía chocoana, que se caracterizan por el uso de tambores, marimbas y cantos. Estos ritmos se originaron de las fusiones culturales entre los africanos y las poblaciones locales y han conservado su importancia cultural e identitaria, además de contribuir a la industria turística colombiana.