El documento describe el surgimiento de los nacionalismos regionales en España durante el siglo XIX. Se destacan los nacionalismos catalán y vasco. Estos movimientos surgieron como reacción al centralismo político impuesto por los liberales y los Borbones, y defendían la identidad cultural e histórica de sus regiones. Reivindicaban mayor autonomía política basándose en su lengua, tradiciones e historia propias.