Las neuronas espejo fueron descubiertas en 1996 en primates. Estas células cerebrales se activan no solo cuando un animal realiza ciertos movimientos, sino también al observar a otros hacerlos. Más allá de la imitación, las neuronas espejo permiten internalizar las acciones, sensaciones y emociones de los demás. Su importancia para la psicología podría ser similar a la del ADN para la biología.