Las neuronas espejo son fundamentales para el aprendizaje y la empatía, ya que permiten a los individuos imitar acciones y entender emociones ajenas. Descubiertas en los años 90, estas neuronas se activan tanto al realizar acciones como al observarlas en otros, facilitando el contagio emocional y el desarrollo de relaciones interpersonales. Se sugiere que en la educación, los padres y maestros controlen sus emociones y utilicen la imitación para fomentar un ambiente de aprendizaje positivo.