El documento propone tres principios básicos para los servicios públicos europeos: transparencia, participación ciudadana y empoderamiento. Aboga por la transparencia de las instituciones públicas, la participación ciudadana en el diseño de políticas y servicios, y que las instituciones actúen como plataformas para que los ciudadanos creen valor público. También promueve la inclusión digital, el software libre y la reducción de asimetrías entre países de la Unión Europea.