La operación LASIK es una técnica popular y efectiva para corregir problemas de visión como miopía, hipermetropía y astigmatismo, con una tasa de complicaciones menor al 2%. Los riesgos incluyen infecciones, desplazamiento del flap y sequedad ocular, pero la mayoría de estas complicaciones son manejables con un adecuado postoperatorio. Es esencial seguir las recomendaciones médicas para conseguir buenos resultados y minimizar riesgos.