El sistema extrapiramidal, que incluye estructuras como los ganglios basales y el cerebelo, regula el movimiento involuntario y el tono muscular; su afectación puede provocar diversos trastornos del movimiento. El cerebelo coordina los movimientos y desempeña un papel en funciones cognitivas, mientras que los ganglios basales están involucrados en la motricidad fino y el aprendizaje, siendo esenciales en condiciones como el Parkinson. Las conexiones neuronales entre estas regiones permiten la modulación de movimientos, el control postural y la integración de la información sensorial.