La prueba de acceso a la universidad (PAU) consta de dos fases: la fase general, que evalúa la madurez y destrezas básicas del estudiante mediante cuatro ejercicios de diferentes materias, y la fase específica, que de forma voluntaria permite examinarse de una materia adicional para mejorar la calificación. La nota final se calcula como una media ponderada de la nota de bachillerato y la calificación de la fase general.