Paulo Freire creció en Brasil y experimentó primera mano la opresión de las clases rurales. Desarrolló una pedagogía crítica para enseñar a los oprimidos a reconocer su propia capacidad transformadora y las injusticias sociales de forma que pudieran liberarse. Sus ideas revolucionarias influyeron en América Latina en los años 1960 y promovieron la alfabetización y la concienciación crítica a través del diálogo entre iguales.