Pirrón nació en Elis en el 360 a.C. y fundó una escuela allí enseñando que la razón humana no puede conocer la verdad de las cosas y que debemos abstenernos de hacer juicios. La felicidad consiste en la tranquilidad del alma, no en cosas externas. No escribió nada y se distinguió por su sencillez.