El documento critica la reforma del Espacio Europeo de Educación Superior, argumentando que promueve una educación mercantil en lugar de un derecho social, lo que lleva a la privatización y a la adaptación de las universidades a las demandas del mercado laboral. Enrique Díez destaca la reducción del gasto público en educación superior y la influencia creciente de intereses empresariales en las decisiones universitarias, lo que compromete la formación de ciudadanos críticos y la calidad educativa. Se proponen alternativas para asegurar una educación pública y equitativa, que priorice la cooperación y el acceso universal.