La Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE) reguló la educación chilena desde 1990. Posteriormente, la Ley General de Educación (LGE) de 2009 introdujo reformas educativas e implementó el Sistema de Aseguramiento de la Calidad (SAC). Sin embargo, existen críticas a ambas leyes, argumentando que no resolvieron problemas estructurales ni crearon oportunidades educativas igualitarias para todos los estudiantes.