La salud mental implica mantener un equilibrio entre las funciones emocionales, biológicas y espirituales que permite interactuar de forma armoniosa con el entorno y lograr bienestar personal y en las relaciones. Una actitud positiva ante los obstáculos diarios es clave, así como comunicarse de manera asertiva. El estrés y las emociones negativas como celos o ira pueden afectar la salud mental y desencadenar problemas psicosomáticos y enfermedades mentales como depresión o ansiedad.