Tradiciones de el salvador.




Mitos y leyendas: Cuantos de los salvadoreños han oído contar las historias, mitos y
leyendas de El Salvador, La Siguanaba, El Cipitio, El Cadejo, La Carreta Chillona, La
Flor de Amate, en fin una serie de historias propias de nuestra tierra.

 En esta sección queremos hacer una recolección de esas historias fantásticas de
El Salvador y compartirlas con ustedes quizás ya las hayan oído mencionar o leído en
otro sitio, pero esperamos así seguir divulgando nuestra cultura y nuestras tradiciones.

                                      La siguanaba:
La Siguanaba (del quiché Siguan barranco, abismo Waná Hermana y B’a Espectro) es
un ser mitológico en forma de mujer fantasma de hermoso cuerpo que se les presenta a
los hombres que son infieles. Al mirarla de cerca tiene el rostro de una yegua. Según el
relato cultural, aparece regularmente en las áreas donde no hay mucha infraestructura,
especialmente en los basureros y barrancos, a donde lleva a los hombres enamorados de
ella y los hace caer haciendo que pierdan la vida y el alma a favor de ella. Es parte
importante del folklore y mitología guatemalteca, pero es principalmente una leyenda
perteneciente al folklore salvadoreño

fuente:http://mitosyleyendas-elsalvador.blogspot.com/2009/04/la-leyenda-de-la-
siguanaba_23.html

                                         El cadejo.
El Cadejo es un mito que existe en casi todo el país, de él se cuentan muchas historias; según
las personas que lo han visto dicen que existen dos tipos: el blanco y el negro.

La historia del cadejo es que es un perro que se aparece a la media noche. Cuentan que si a
una persona se le aparece el perro negro, el perro blanco lo defiende, pero si esta persona es
mala, la mata. Una particularidad del cadejo negro cuando persigue a su víctima es aruñar el
suelo con sus garras. Si el sonido se oye cerca es que el está lejos de ti pero acercándose
lentamente y cuando se oye lejos es que ya lo tiene la persona muy cerca, prácticamente
encima, y es lo último que se escuchará antes de ser atacado.

El blanco es bueno, va detrás del caminante solitario para protegerlo por las noches de los
malos espíritus. Cuenta la leyenda que al Cadejo jamás hay que hacerle daño, porque entonces
él se lanza sobre su agresor y lo revuelca en el suelo, lo muerde y lo deja herido mortalmente.
El Cadejo blanco es un espíritu que protege al hombre que sale por las noches. Es un guardián
que siempre acompaña a la persona hasta dejarla en su casa.

En cambio, el Cadejo negro deambula por las noches, éste carga un collar blanco. Es un espíritu
malo que ataca y mata a los caminantes nocturnos, “es el enemigo del trasnochador”. Cuando
éste encuentra en su camino a un individuo, se abalanza sobre él, lo derriba, lo golpea, lo deja
mal herido y sin sentido, aunque no lo muerde. El sujeto agredido queda tonto, tartamudo,
con mucha fiebre y posteriormente muere.




                                           Cipitio.

Cipit es hijo de dioses, pero su aspecto es el de un niño de bajas condiciones sociales y
económicas. Se ve manifiesta su condición de niño, con una enorme barriga y con el
poder de teletransportarse. Viste ropa de manta blanca, caites (sandalias) y un sombrero
de palma puntiagudo y de grandes alas.

Por otro lado, al igual que el Boraro, el Cipitío tiene una deformación en los pies,
teniéndolos al revés; y por ello causando confusiones por dónde camina. Los
campesinos intentan seguir sus huellas, perdiéndose puesto que, dada la deformación
física, estos siguen el camino de manera errónea, iyendo al lado contrario al correcto.



                                  La carreta chillona.
Esta Carreta Bruja le apareció a una mujer chismosa llamada Cirinla. Era una carreta del
tamaño normal sin bueyes, pero en las puntas de los palos que componían el estacado
llevaba una calavera humana con grotesca mueca de sonrisa. La carga de la carretera
consistía en un promontorio de cadáveres decapitados que se retorcían como tentáculos
de mil pulpos. Los arrieros, en vez de cabeza tenían un pequeño manojo de zacate. En la
mano izquierda aseguraban una puya y en la mano derecha el mango de enorme látigo
negro. Danzaban y haciendo estallar latigazos sobre los cuerpos gritaban y mencionaban
los nombres de todas las personas en el pueblo que eran conocidas como mentirosas,
falsas e hipócritas. Y mientras decía los nombres, los chicotazos sonaban como
estampidos de balazos en los lomos desnudos de los cuerpos torturados.

Era tal la curiosidad de Cirinla que cuando escuchó el ruido de la Carreta Bruja salió de
su casa a verla y su espanto fue tan grande que al día siguiente amaneció muerta encima
de un charco de su propia sangre de curiosa, chismosa, revoltosa, criticona y juzgona. Y
desde entonces la Carreta Bruja ya no se escuchaba rodar sobre el suelo empedrado de
las calles del apacible pueblecito.

                                 La flor de amate.
El Ámate es un árbol muy conocido en El Salvador, este árbol es muy diferente a los
demás en su estructura física. Su tronco es muy grueso y mal formado, pues tiene unas
protuberancias (Si así se le pueden llamar), que hacen que el tronco parezca un rollo de
cables mal hecho, sus ramas también un poco mal formadas, si uno se fija bien en ellas
tienen un aspecto de garras. En fin un árbol fuera de lo común, además de no dar ni
flores ni frutos.

Pero la leyenda dice que este árbol tiene un negro secreto oculto entre sus deformadas
ramas, y es que a las 12:00 de la noche en punto, en la copa de éste, nace una hermosa
FLOR BLANCA, la cual cae al suelo y el hombre que logre agarrar esta flor, tendrá
todo lo que quiera, AMOR, DINERO Y SALUD, pero no es tan fácil, pues la verdadera
prueba es luchar contra EL DIABLO, que es el dueño de esa flor.

Se dice que tiene que ser una lucha a muerte; si el Demonio gana, se lleva el alma de
aquel hombre, pero si el hombre gana tendrá todo lo que él quiera.

Se cuenta que las únicas personas que ven a este árbol florecer en cualquier época del
año son los MUDOS, ya que se sabe que nunca dirán nada de esta flor encantada.

Prado

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    Tradiciones de elsalvador. Mitos y leyendas: Cuantos de los salvadoreños han oído contar las historias, mitos y leyendas de El Salvador, La Siguanaba, El Cipitio, El Cadejo, La Carreta Chillona, La Flor de Amate, en fin una serie de historias propias de nuestra tierra. En esta sección queremos hacer una recolección de esas historias fantásticas de El Salvador y compartirlas con ustedes quizás ya las hayan oído mencionar o leído en otro sitio, pero esperamos así seguir divulgando nuestra cultura y nuestras tradiciones. La siguanaba: La Siguanaba (del quiché Siguan barranco, abismo Waná Hermana y B’a Espectro) es un ser mitológico en forma de mujer fantasma de hermoso cuerpo que se les presenta a los hombres que son infieles. Al mirarla de cerca tiene el rostro de una yegua. Según el relato cultural, aparece regularmente en las áreas donde no hay mucha infraestructura, especialmente en los basureros y barrancos, a donde lleva a los hombres enamorados de ella y los hace caer haciendo que pierdan la vida y el alma a favor de ella. Es parte importante del folklore y mitología guatemalteca, pero es principalmente una leyenda perteneciente al folklore salvadoreño fuente:http://mitosyleyendas-elsalvador.blogspot.com/2009/04/la-leyenda-de-la- siguanaba_23.html El cadejo. El Cadejo es un mito que existe en casi todo el país, de él se cuentan muchas historias; según las personas que lo han visto dicen que existen dos tipos: el blanco y el negro. La historia del cadejo es que es un perro que se aparece a la media noche. Cuentan que si a una persona se le aparece el perro negro, el perro blanco lo defiende, pero si esta persona es mala, la mata. Una particularidad del cadejo negro cuando persigue a su víctima es aruñar el
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    suelo con susgarras. Si el sonido se oye cerca es que el está lejos de ti pero acercándose lentamente y cuando se oye lejos es que ya lo tiene la persona muy cerca, prácticamente encima, y es lo último que se escuchará antes de ser atacado. El blanco es bueno, va detrás del caminante solitario para protegerlo por las noches de los malos espíritus. Cuenta la leyenda que al Cadejo jamás hay que hacerle daño, porque entonces él se lanza sobre su agresor y lo revuelca en el suelo, lo muerde y lo deja herido mortalmente. El Cadejo blanco es un espíritu que protege al hombre que sale por las noches. Es un guardián que siempre acompaña a la persona hasta dejarla en su casa. En cambio, el Cadejo negro deambula por las noches, éste carga un collar blanco. Es un espíritu malo que ataca y mata a los caminantes nocturnos, “es el enemigo del trasnochador”. Cuando éste encuentra en su camino a un individuo, se abalanza sobre él, lo derriba, lo golpea, lo deja mal herido y sin sentido, aunque no lo muerde. El sujeto agredido queda tonto, tartamudo, con mucha fiebre y posteriormente muere. Cipitio. Cipit es hijo de dioses, pero su aspecto es el de un niño de bajas condiciones sociales y económicas. Se ve manifiesta su condición de niño, con una enorme barriga y con el poder de teletransportarse. Viste ropa de manta blanca, caites (sandalias) y un sombrero de palma puntiagudo y de grandes alas. Por otro lado, al igual que el Boraro, el Cipitío tiene una deformación en los pies, teniéndolos al revés; y por ello causando confusiones por dónde camina. Los campesinos intentan seguir sus huellas, perdiéndose puesto que, dada la deformación física, estos siguen el camino de manera errónea, iyendo al lado contrario al correcto. La carreta chillona. Esta Carreta Bruja le apareció a una mujer chismosa llamada Cirinla. Era una carreta del tamaño normal sin bueyes, pero en las puntas de los palos que componían el estacado llevaba una calavera humana con grotesca mueca de sonrisa. La carga de la carretera consistía en un promontorio de cadáveres decapitados que se retorcían como tentáculos de mil pulpos. Los arrieros, en vez de cabeza tenían un pequeño manojo de zacate. En la mano izquierda aseguraban una puya y en la mano derecha el mango de enorme látigo negro. Danzaban y haciendo estallar latigazos sobre los cuerpos gritaban y mencionaban los nombres de todas las personas en el pueblo que eran conocidas como mentirosas, falsas e hipócritas. Y mientras decía los nombres, los chicotazos sonaban como estampidos de balazos en los lomos desnudos de los cuerpos torturados. Era tal la curiosidad de Cirinla que cuando escuchó el ruido de la Carreta Bruja salió de su casa a verla y su espanto fue tan grande que al día siguiente amaneció muerta encima de un charco de su propia sangre de curiosa, chismosa, revoltosa, criticona y juzgona. Y
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    desde entonces laCarreta Bruja ya no se escuchaba rodar sobre el suelo empedrado de las calles del apacible pueblecito. La flor de amate. El Ámate es un árbol muy conocido en El Salvador, este árbol es muy diferente a los demás en su estructura física. Su tronco es muy grueso y mal formado, pues tiene unas protuberancias (Si así se le pueden llamar), que hacen que el tronco parezca un rollo de cables mal hecho, sus ramas también un poco mal formadas, si uno se fija bien en ellas tienen un aspecto de garras. En fin un árbol fuera de lo común, además de no dar ni flores ni frutos. Pero la leyenda dice que este árbol tiene un negro secreto oculto entre sus deformadas ramas, y es que a las 12:00 de la noche en punto, en la copa de éste, nace una hermosa FLOR BLANCA, la cual cae al suelo y el hombre que logre agarrar esta flor, tendrá todo lo que quiera, AMOR, DINERO Y SALUD, pero no es tan fácil, pues la verdadera prueba es luchar contra EL DIABLO, que es el dueño de esa flor. Se dice que tiene que ser una lucha a muerte; si el Demonio gana, se lleva el alma de aquel hombre, pero si el hombre gana tendrá todo lo que él quiera. Se cuenta que las únicas personas que ven a este árbol florecer en cualquier época del año son los MUDOS, ya que se sabe que nunca dirán nada de esta flor encantada.