La práctica de laboratorio tuvo como objetivo cambiar el color de una flor mediante la absorción de colorantes vegetales. Se cortó el tallo de una flor en forma de V invertida y se colocaron los extremos en vasos con colorante rojo y azul diluidos en agua. Luego de un tiempo, la flor adoptó los dos colores, demostrando que las plantas pueden absorber sustancias a través de la raíz y cambiar de color.