La crisis económica mundial de 2008-2012 tuvo su origen en Estados Unidos y se propagó a nivel global. En España, llevó a un aumento del desempleo hasta el 25%, una contracción del 3.7% del PIB en 2009, y un déficit público que se duplicó al 60.1% del PIB en 2010. Aunque la economía española se está recuperando, aún no ha alcanzado los niveles previos a la crisis.