La crisis económica en España se caracterizó por una reducción del PIB y un aumento del desempleo y los impagados. Las causas incluyeron altos precios de las materias primas, la crisis financiera y la pérdida de confianza en los mercados. Las consecuencias fueron un aumento del desempleo, una caída de los precios de la vivienda y las bolsas. Para afrontar la crisis, el gobierno trató de equilibrar el presupuesto, inyectar liquidez al mercado e invertir en infraestructura.