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‘TAPERING’, ESTRATEGIA DE SALIDA.
Manfred Nolte
‘Tapering’ es la locución técnica sajona para significar la desaceleración de un
programa oproceso económico. Peroantes de entrar en el tema hagamos algunas
consideraciones generales.
No es menester ser doctor por Harvardpara percatarse de que la crisis económica
Covid -subrayo lo de ‘económica’ como distinta de la crisis sanitaria- está
pronunciando sus últimos balbuceos. Por supuesto, las medidas profilácticas
están llamadas a extenderse durante un plazo indefinido. La barrera protectora
erigida gradualmente por las sucesivasolas de vacunación estáahí para quedarse,
constituyendo una nueva rutina que se asumirá con naturalidad.
Pero la disyuntiva protección sanitaria/actividad productiva ha tocado a su fin.
Lo señala no solo la creciente evidencia de nuestroentorno en los países centrales
sino el testimonio de las estadísticas macroeconómicos que muestran un retorno
a la normalidad de la actividad productiva a pasos agigantados. El acometer en la
actualidad una iniciativa de carácter económico productivo no queda frenada por
el riesgo sanitario inherente a la decisión incurrida. En este sentido, asistimos a
un cambio importante, a una normalidad que asume tener que convivir con
patógenos ambientales como en su momento lo fueron los de la tuberculosis, la
lepra o la meningitis, pero sin supeditar a ellos la decisión de acometer tal o cual
acción económica. Viviremos y produciremos al margen de los peligros higiénicos
presentes o futuros. Ya no volveremos, casi con total probabilidad, a confinarnos
de manera masiva e indiscriminada. Ello conviviendo, como es irreversible, con
las grandes líneas del futuro inmediato: las transiciones energética, digital y
climática.
Los cambios registrados-sobre todo en las formas y localización de la actividad
laboral- han actuado drásticamente, pero de una forma u otra se retorna a los
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parámetros anteriores a la pandemia, con celeridad. En general, a nivel mundial,
puede afirmarse que la oferta está ampliamente sobrepasada por la demanda,
como indican el mercado de fletes y de semiconductores.
Así las cosas, han sido las autoridades monetarias, las primeras en concienciarse
de que las ayudas masivas volcadas en la economía para amortiguar el brutal
golpe de la pandemia deben reevaluarse y reconducirse al lugar idóneo en una
economía en ruta hacia una anterior habitualidad. Surge aquí el ‘tapering’
monetario que como ya se ha adelantado significa la reducción de velocidad, la
desaceleración de los programas beligerantes de acción monetaria acometidos
por los bancos centrales desde febrero de 2020. Junto a ello se alzan las
gigantescas sumas de gasto constitutivas de las políticas fiscales, que se tratarán
en otra ocasión.
La política ‘no convencional’ de los bancos centrales en la crisis ha desbordado
todos los límites de la teoría monetaria tradicional hasta el punto de desarticular
el concepto de ‘mercado’ monetario, que ha quedado fuera de cualquier ley de la
libre oferta y demanda. La conveniencia de tales políticas en los últimos 18 meses
ha abierto amplios frentes de controversia ya que se ha convertido el sistema
económico de la pandemia en uno orientado a favorecer a los deudores en
detrimento de los ahorradores que han sido las grandes victimas del modelo
adoptado. El deudor por excelencia ha sido, como es sabido, el Gobierno de la
nación.
Pero volvamos a nuestro tema y centrémonos en el entorno de la Unión Europea
y del Banco Central europeo. La ayuda asistencial de este último ha sido de tal
calibre que su balance alcanza hoy la cifra de los 8.3 billones de euros, lo que
equivale al 79,6% del PIB de la Eurozona. Un porcentaje importante de tal
cantidad la constituye la compra de bonos soberanos bajo el programa PEPP
(Pandemic emergency purchase programme), que desde marzo de 2020 acumula
unos 811.000 millones de euros. Solamente de España figuran en los libros del
BCE títulos Covid -exceptuando otros muchos- por valor de más de 90.000
millones de euros. Con esta ayuda decisiva a un precio cercano al ceropor ciento,
el Tesoro público acumula una deuda del 122,1 del PIB.
Derogados los acuerdos básicos del ‘Pacto fiscal europeo’, eje de la disciplina
comunitaria, surge la primera reflexión acerca de la oportunidad de levantar al
menos el pie del acelerador. Será una deliberación lenta y controvertida. Pero la
estrategia de salida ya forma parte del orden del día.

Tapering

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    1 ‘TAPERING’, ESTRATEGIA DESALIDA. Manfred Nolte ‘Tapering’ es la locución técnica sajona para significar la desaceleración de un programa oproceso económico. Peroantes de entrar en el tema hagamos algunas consideraciones generales. No es menester ser doctor por Harvardpara percatarse de que la crisis económica Covid -subrayo lo de ‘económica’ como distinta de la crisis sanitaria- está pronunciando sus últimos balbuceos. Por supuesto, las medidas profilácticas están llamadas a extenderse durante un plazo indefinido. La barrera protectora erigida gradualmente por las sucesivasolas de vacunación estáahí para quedarse, constituyendo una nueva rutina que se asumirá con naturalidad. Pero la disyuntiva protección sanitaria/actividad productiva ha tocado a su fin. Lo señala no solo la creciente evidencia de nuestroentorno en los países centrales sino el testimonio de las estadísticas macroeconómicos que muestran un retorno a la normalidad de la actividad productiva a pasos agigantados. El acometer en la actualidad una iniciativa de carácter económico productivo no queda frenada por el riesgo sanitario inherente a la decisión incurrida. En este sentido, asistimos a un cambio importante, a una normalidad que asume tener que convivir con patógenos ambientales como en su momento lo fueron los de la tuberculosis, la lepra o la meningitis, pero sin supeditar a ellos la decisión de acometer tal o cual acción económica. Viviremos y produciremos al margen de los peligros higiénicos presentes o futuros. Ya no volveremos, casi con total probabilidad, a confinarnos de manera masiva e indiscriminada. Ello conviviendo, como es irreversible, con las grandes líneas del futuro inmediato: las transiciones energética, digital y climática. Los cambios registrados-sobre todo en las formas y localización de la actividad laboral- han actuado drásticamente, pero de una forma u otra se retorna a los
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    2 parámetros anteriores ala pandemia, con celeridad. En general, a nivel mundial, puede afirmarse que la oferta está ampliamente sobrepasada por la demanda, como indican el mercado de fletes y de semiconductores. Así las cosas, han sido las autoridades monetarias, las primeras en concienciarse de que las ayudas masivas volcadas en la economía para amortiguar el brutal golpe de la pandemia deben reevaluarse y reconducirse al lugar idóneo en una economía en ruta hacia una anterior habitualidad. Surge aquí el ‘tapering’ monetario que como ya se ha adelantado significa la reducción de velocidad, la desaceleración de los programas beligerantes de acción monetaria acometidos por los bancos centrales desde febrero de 2020. Junto a ello se alzan las gigantescas sumas de gasto constitutivas de las políticas fiscales, que se tratarán en otra ocasión. La política ‘no convencional’ de los bancos centrales en la crisis ha desbordado todos los límites de la teoría monetaria tradicional hasta el punto de desarticular el concepto de ‘mercado’ monetario, que ha quedado fuera de cualquier ley de la libre oferta y demanda. La conveniencia de tales políticas en los últimos 18 meses ha abierto amplios frentes de controversia ya que se ha convertido el sistema económico de la pandemia en uno orientado a favorecer a los deudores en detrimento de los ahorradores que han sido las grandes victimas del modelo adoptado. El deudor por excelencia ha sido, como es sabido, el Gobierno de la nación. Pero volvamos a nuestro tema y centrémonos en el entorno de la Unión Europea y del Banco Central europeo. La ayuda asistencial de este último ha sido de tal calibre que su balance alcanza hoy la cifra de los 8.3 billones de euros, lo que equivale al 79,6% del PIB de la Eurozona. Un porcentaje importante de tal cantidad la constituye la compra de bonos soberanos bajo el programa PEPP (Pandemic emergency purchase programme), que desde marzo de 2020 acumula unos 811.000 millones de euros. Solamente de España figuran en los libros del BCE títulos Covid -exceptuando otros muchos- por valor de más de 90.000 millones de euros. Con esta ayuda decisiva a un precio cercano al ceropor ciento, el Tesoro público acumula una deuda del 122,1 del PIB. Derogados los acuerdos básicos del ‘Pacto fiscal europeo’, eje de la disciplina comunitaria, surge la primera reflexión acerca de la oportunidad de levantar al menos el pie del acelerador. Será una deliberación lenta y controvertida. Pero la estrategia de salida ya forma parte del orden del día.