El modelo sindical español se caracteriza por una elevada capacidad de representación sindical en las empresas y una amplia cobertura de la negociación colectiva, pero esto conlleva una de las tasas de afiliación más bajas de la UE. Los sindicatos españoles realizan mayores esfuerzos que en otros países con menores medios a su disposición debido a la alta temporalidad del empleo, la facilidad de despido y la escasa financiación y formación sindical en España.