La expresión corporal es una disciplina educativa que favorece el aprendizaje a través del movimiento, mejorando la comunicación y la creatividad. Formulada por Patricia Stokoe en los años sesenta, busca desarrollar un lenguaje propio de movimientos que transmitan ideas y emociones. Su finalidad abarca tanto el aprendizaje específico como el desarrollo del bagaje experimental del niño, priorizando el proceso sobre el resultado final.