La televisión ya no es unidimensional sino multidimensional, con contenido disponible en múltiples dispositivos, a través de varias plataformas de distribución, de forma lineal y no lineal, y con experiencias personalizadas para cada usuario. Aunque la televisión tradicional sigue siendo importante, se ha adaptado a esta nueva realidad digital ofreciendo contenido online. La competencia de servicios de streaming como Netflix también ha influido en los cambios en la industria televisiva.