En un diálogo, Juan se maravilla ante el cielo estrellado y plantea preguntas existenciales, mientras que Diego defiende la explicación científica de la realidad. Taumante desestima la reflexión filosófica, sugiriendo que pensar es una pérdida de tiempo. La actitud de Juan es contemplativa, Diego es racional, y Taumante refleja una postura anti-filosófica que puede compararse con la de un filósofo que cuestiona los fundamentos de la existencia.