Pérez-Reverte critica duramente a los políticos y responsables educativos españoles de las últimas décadas por el bajo nivel educativo en España. Los acusa de haber eliminado asignaturas clave de las aulas y haber dejado que el sistema educativo se deteriore hasta situar a España entre los países más incultos de Europa. También critica su falta de autocrítica y responsabilidad ante los malos resultados educativos.