Los movimientos sociales urbanos se organizan en torno a necesidades vinculadas a la vida urbana y reclaman el acceso al espacio público. El Estado controla los aspectos legales pero ha crecido el control privado sobre el espacio público a través de rejas y barrios cerrados. Existen dos tipos de políticas urbanas, unas que limitan la intervención del Estado a crear condiciones para el mercado y otras que entienden que el mercado solo no puede resolver los problemas urbanos y requiere intervención estatal.