El documento describe la evolución de los movimientos sociales tradicionales, desde las primeras protestas obreras contra la máquina durante la industrialización hasta la formación de los primeros sindicatos en Inglaterra. También explica la crisis de estos movimientos debido a la criminalización de la protesta y el surgimiento de nuevos movimientos sociales en la segunda mitad del siglo XX, caracterizados por ser redes informales que defienden identidades e intereses específicos más que una alternativa social o económica completa.