La corriente alterna se produce principalmente a través de generadores rotativos accionados por motores térmicos, hidráulicos u eólicos. Para pequeñas potencias, también se usan convertidores electrónicos que convierten corriente continua en corriente alterna. Los generadores electromecánicos producen tensión por inducción cuando un conductor se mueve en un campo magnético, como ocurre en los generadores reales donde bobinas giran dentro de un campo magnético.