El proyecto consiste en la construcción de un puente sobre el río Guardal en Huéscar, diseñado para mejorar la seguridad del tráfico en la carretera A-326, ya que el puente actual presenta un acceso complicado y es un punto de peligro debido al paso de vehículos pesados. La nueva estructura tendrá 171 m de longitud y un diseño que incluye miradores y aparcamientos, con una ejecución estimada de 12 meses y un presupuesto total de alrededor de 3,6 millones de euros. Se utilizará tecnología moderna y materiales sostenibles para garantizar durabilidad y resistencia en su construcción.