El pulso es una manifestación objetiva que permite determinar si una persona está viva. Se trata de la onda pulsátil de la sangre producida por la contracción del ventrículo izquierdo del corazón que se aprecia al comprimir una arteria. Al examinar los pulsos arteriales se puede estimar la frecuencia cardíaca y valorar el ritmo cardiaco. Existen variaciones en el pulso según factores como la edad, el género, los medicamentos y las hormonas.