El café se obtiene de los frutos y semillas del cafeto a través de un proceso de infusión. Existen varias leyendas sobre su descubrimiento, como la de un pastor etíope que notó que sus cabras se volvían más activas después de comer una baya. En el siglo XVII, los comerciantes venecianos introdujeron el café en Europa, donde se popularizó rápidamente. En el siglo XX, Brasil era el mayor productor mundial y se desarrollaron métodos para producir café instantáneo de manera industrial.