El documento aborda la deuda externa como un fenómeno impuesto por estructuras económicas coloniales que perpetúan la injusticia, señalando que los países del sur enfrentan una carga inmoral e ilegítima debido a deudas históricas, financieras y ecológicas. Explica que el servicio de la deuda supera en varias veces la ayuda oficial al desarrollo y presenta ejemplos de deudas contraídas por regímenes corruptos y dictaduras, destacando cómo estas deudas benefician principalmente a las élites y a empresas transnacionales. Finalmente, se aboga por la auditoría y la abolición de deudas ilegítimas y se insta a la acción ciudadana para exigir la cancelación de las deudas que amenazan la vida y bienestar de las poblaciones empobrecidas.