6EDomingo 16
de noviembre
de 2014
as instalaciones artísticas de Ra-
chelSchmidt,sondeesasexperien-
cias que nos llevan al yo imagina-
rio, a las fantasías de la infancia, a
la desolación de la adolescencia, y
la reflexión del adulto y todos esos
“yo”que llevamos dentro.
Nacida en Kansas de abuelos
mexicanos de Fresnillo Zacatecas,
ahora radica en Washington DC.
Como muchos artistas locales, vi-
no a DC en el 2007 para cursar su
maestríaluegodeganarunconcur-
so que la hizo acreedora a su beca
de estudios. Schmidt es artista re-
sidentedelArlingtonArtsCentery
además trabaja en el Museo Hirsh-
horn del Instituto Smithsoniano.
El trabajo de Schmidt ha ido
evolucionando y en este trayecto,
ha ido integrando elementos de
series o instalaciones anteriores,
como una progresión y acumula-
ciónvisualdesuspiezasquesevan
incorporando, encontrando un lu-
gar en sus complejas instalaciones
recientes.
Una de sus primeras instala-
ciones muestra y conecta mucho
con su raíz latina, fue el proyecto
de la casa del tío Juvencio, su tío
de Zacatecas y su esposa, también
mexicana, la criaron, la cuidaban
de niña y ella se sentía profunda-
I R E N E C L O U T H I E R C A R R I L L O
IDEAS SUELTAS
RachelSchmidt,
lasbarcas,lasciudades
inexistentesysusmonstruos
mente unida a ellos, le contaban
historias y escuchaban norteñas;
vivían todos en un barrio de tra-
bajadores en Kansas, cerca de las
vías del tren, donde se concentran
latinos trabajadores en épocas que
no son de cosecha. Al empezar su
quehacer artístico, en ese proceso
de reconocimiento y soltar, hace
una pieza donde a los 7-8 años, las
velas, los santos, el sofá y las foto-
grafíasdefamilia,estosobjetoscon
los que crecemos en los hogares
latino-católicos. Aunque sólo en
esa pieza está de manera latente
su herencia mexicana, ella se con-
Instalación
“Eastern
Boats”,
de Rebeca
Schmidt.
“Boat Journeys “
“Monstruo love”
Una imagen de la serie de
Rebeca Schmidt.
“Boat
Journeys”.
Máscaras de
animales son
parte de la
instalación.
L
sidera latina y se siente atraída por
esa magia, por las imágenes y las
historias fantásticas y excéntricas
que su abuela, quien siempre vivió
con ellos, y sus tíos le contaban.
Hace unos años trabajó en una
serie de “monstruos”, estos perso-
najes imaginarios, grandes y casi
simpáticos, muy caricaturescos,
y los incorporaba en collages don-
de mezclaba fotografías de casas,
ciudades, edificios, o paisajes con
las que ella yuxtapone y constru-
ye nuevos universos; una mezcla
de paisajes desolados, ciudades
que no existen, barcas que no van
a ningún lado, personajes deses-
peranzados, contrastando con las
fotos a color, los dibujos blanco y
negro y las grandes masas de los
moustros negros.
Usalaslanchascomometáforas
de trasporte, de ir, de buscar, de
desplazarse en esa búsqueda del
anhelo, de la esperanza. Las ciu-
dades son construidas a partir de
fotografíasdesitiosquehavisitado
o en los cuales ha vivido y va alter-
nando y mezclando edificios de su
entorno, haciendo un comentario
hacia la barbarie y el daño que co-
mo humanidad hemos hecho.
Recientemente presentó una
exposición en Hyllier Art Space,
un espacio de exhibición sin fines
de lucro, que tiene como finalidad
principal apoyar y promover a ar-
tistas locales, así como también a
artistas emergentes que no tiene
representación de galerías.
La masiva instalación que ahí
exhibió, además de incorporar vi-
deo proyecciones de humanos en
un par de los edificios de la ciudad,
estaba montada sobre unas mesas
alargadas en forma de “H” que da-
ban al nivel del pecho para poder
fisgonear y ver con detenimiento
los edificios y lo que pasa en ese
universo; también tenía una serie
de máscaras doradas de diferen-
tes animales como cuervo, zorro,
puerco, donde invitaba al público
a ponérselas y detrás de esta más-
caras contemplar ese universo
donde uno es el gigante y en donde
como Gulliver uno podría mover,
ver y controlar todo, al menos en
ese universo; y la invitación es a
reflexionar sobre la influencia y el
poder que todos tenemos en nues-
tro universo o microcosmos.
Foto:Cortesía

RachelSchmidt_Noroeste

  • 1.
    6EDomingo 16 de noviembre de2014 as instalaciones artísticas de Ra- chelSchmidt,sondeesasexperien- cias que nos llevan al yo imagina- rio, a las fantasías de la infancia, a la desolación de la adolescencia, y la reflexión del adulto y todos esos “yo”que llevamos dentro. Nacida en Kansas de abuelos mexicanos de Fresnillo Zacatecas, ahora radica en Washington DC. Como muchos artistas locales, vi- no a DC en el 2007 para cursar su maestríaluegodeganarunconcur- so que la hizo acreedora a su beca de estudios. Schmidt es artista re- sidentedelArlingtonArtsCentery además trabaja en el Museo Hirsh- horn del Instituto Smithsoniano. El trabajo de Schmidt ha ido evolucionando y en este trayecto, ha ido integrando elementos de series o instalaciones anteriores, como una progresión y acumula- ciónvisualdesuspiezasquesevan incorporando, encontrando un lu- gar en sus complejas instalaciones recientes. Una de sus primeras instala- ciones muestra y conecta mucho con su raíz latina, fue el proyecto de la casa del tío Juvencio, su tío de Zacatecas y su esposa, también mexicana, la criaron, la cuidaban de niña y ella se sentía profunda- I R E N E C L O U T H I E R C A R R I L L O IDEAS SUELTAS RachelSchmidt, lasbarcas,lasciudades inexistentesysusmonstruos mente unida a ellos, le contaban historias y escuchaban norteñas; vivían todos en un barrio de tra- bajadores en Kansas, cerca de las vías del tren, donde se concentran latinos trabajadores en épocas que no son de cosecha. Al empezar su quehacer artístico, en ese proceso de reconocimiento y soltar, hace una pieza donde a los 7-8 años, las velas, los santos, el sofá y las foto- grafíasdefamilia,estosobjetoscon los que crecemos en los hogares latino-católicos. Aunque sólo en esa pieza está de manera latente su herencia mexicana, ella se con- Instalación “Eastern Boats”, de Rebeca Schmidt. “Boat Journeys “ “Monstruo love” Una imagen de la serie de Rebeca Schmidt. “Boat Journeys”. Máscaras de animales son parte de la instalación. L sidera latina y se siente atraída por esa magia, por las imágenes y las historias fantásticas y excéntricas que su abuela, quien siempre vivió con ellos, y sus tíos le contaban. Hace unos años trabajó en una serie de “monstruos”, estos perso- najes imaginarios, grandes y casi simpáticos, muy caricaturescos, y los incorporaba en collages don- de mezclaba fotografías de casas, ciudades, edificios, o paisajes con las que ella yuxtapone y constru- ye nuevos universos; una mezcla de paisajes desolados, ciudades que no existen, barcas que no van a ningún lado, personajes deses- peranzados, contrastando con las fotos a color, los dibujos blanco y negro y las grandes masas de los moustros negros. Usalaslanchascomometáforas de trasporte, de ir, de buscar, de desplazarse en esa búsqueda del anhelo, de la esperanza. Las ciu- dades son construidas a partir de fotografíasdesitiosquehavisitado o en los cuales ha vivido y va alter- nando y mezclando edificios de su entorno, haciendo un comentario hacia la barbarie y el daño que co- mo humanidad hemos hecho. Recientemente presentó una exposición en Hyllier Art Space, un espacio de exhibición sin fines de lucro, que tiene como finalidad principal apoyar y promover a ar- tistas locales, así como también a artistas emergentes que no tiene representación de galerías. La masiva instalación que ahí exhibió, además de incorporar vi- deo proyecciones de humanos en un par de los edificios de la ciudad, estaba montada sobre unas mesas alargadas en forma de “H” que da- ban al nivel del pecho para poder fisgonear y ver con detenimiento los edificios y lo que pasa en ese universo; también tenía una serie de máscaras doradas de diferen- tes animales como cuervo, zorro, puerco, donde invitaba al público a ponérselas y detrás de esta más- caras contemplar ese universo donde uno es el gigante y en donde como Gulliver uno podría mover, ver y controlar todo, al menos en ese universo; y la invitación es a reflexionar sobre la influencia y el poder que todos tenemos en nues- tro universo o microcosmos. Foto:Cortesía