Nelson Agustín Agudelo
Olga Inés Arango
Javier Bedoya
José Horacio Betancur
Dorian Flórez
Édgar Gamboa
Cristóbal Gaviria
Jvlio Londoño
Óscar López
Luis Pala
Leobardo Pérez
Yolanda Pérez
Pascual Ruiz
Ramón Vásquez
Gustavo Vélez
Jorge Vélez
LEOBARDO
PÉREZ
GOBERNACIÓN DE ANTIOQUIA
Luis Pérez Gutiérrez
Gobernador
INSTITUTO DE CULTURA Y PATRIMONIO
DE ANTIOQUIA
Isabel Cristina Carvajal Zapata
Directora
COMITÉ EDITORIAL INSTITUTO DE
CULTURA Y PATRIMONIO DE ANTIOQUIA
Isabel Cristina Carvajal Zapata
Luis Fernando Calderón Álvarez
John Jairo Duque García
Luis Fernando Cortés Molina
Jair Gonzalo Taborda Ortiz
Marcela Rincón Hinestroza
EDITOR
Luis Fernando Calderón Álvarez
CORRECCIÓN DE ESTILO
Marcela Rincón Hinestroza
DIRECCIÓN DE ARTE COLECCIÓN
Luisa Santa
759.98612
Gobernación de Antioquia. Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia
Leobardo Pérez - Medellín: Fondo Editorial Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia, 2019.
144 páginas: fotografías a color. Ilustraciones.
Colección Vivan los Creadores, año 2019
ISBN 978-958-56890-7-7
1. Leobardo Pérez (1945 - ) 2. Artistas Plásticos Antioqueños
Agencia de catalogación: Biblioteca Departamental Carlos Castro Saavedra 38854
DIAGRAMACIÓN Y EDICIÓN GRÁFICA
Edisson Montoya Urrego
FOTOGRAFÍA
Luis Alirio Calle Muñoz
Adrián Franco
Pablo Pasos Jaramillo
DISEÑO ORIGINAL
Juan Santamaría R.
DIRECCIÓN ARTÍSTICA
Galería El Laberinto
Léa Delion
REDACCIÓN DE TEXTOS
Laura Elena Flórez Hincapié - Patrimonio
de Arte Público en Medellín
Luis Fernando González Escobar
Luis Alirio Calle Muñoz
Marco Antonio Mejía Torres
Galería y Centro Cultural El Laberinto
OBRA PORTADA
Cruz de libertad
© Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia
ISBN 978-958-56890-7-7
Una publicación del Fondo Editorial del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia
www.culturantioquia.gov.co
Material impreso de distribución gratuita con fines académicos, educativos y culturales.
Queda estrictamente prohibida su reproducción total o parcial con ánimo de lucro, por
cualquier sistema o método electrónico sin autorización expresa para ello.
Materia 	
Vivan los
creadores
Improntas
El libro
artístico
Movimiento
CONTENIDO
34
9
14
11
68
Instalación
Contracción
Expansión
Leobardo
Pérez
Parque Internacional
de Arte – PIA
110
140
132
8
Urna artística
Soldadura en acero y vidrio templado - 210 x 130 x 130 cm.
Elemento utilizado para campaña de desarme
LeobardoPérez
9
E
l arte enseña a ver el mundo y las cosas desde lo inesperado, los ar-
tistas contagian de entusiasmo el amor por la belleza. Los creadores
avivan la imaginación, esparcen sensibilidad. Cada vez se precisa
acercar más el arte a la gente, con el fin de que no sea un privilegio de
pocos, sino de todos.
Las obras de arte tienen vida propia, trascienden el tiempo y se hacen
perdurables en las exposiciones y en los libros. Siempre a los artistas,
en Colombia, les es difícil sobrevivir de su profesión. Hay que derribar
los muros que no dejan que la cultura sea una estrategia de desarrollo
para el país, y para eso se necesita que la gente consuma más cultura.
El arte es el maestro que todos los días enseña cosas distintas, pero si
sigue la hostilidad con el arte los nuevos artistas no van a poder flo-
recer. Ante la falta de oportunidades de los artistas para publicar sus
libros, la Editorial del Departamento les abre puertas mediante esta
admirable colección, bellamente editada, para que nuestros creadores
sean conocidos, se vuelvan más competitivos y puedan compartir su
obra, en grande, con el resto del mundo.
Somos los libros que leemos y que nos cambian la acostumbrada vi-
sión de la realidad. Publicar los libros de nuestros artistas se convierte,
a su vez, en una obra original; del mismo modo que una pintura o una
escultura.
Con Vivan los Creadores resurge el proyecto que como Alcalde de
Medellín, puse en marcha: crear y mantener una publicación en la cual
hablen nuestros artistas y sus obras. En esta ocasión se recupera esa
memoria cultural, revivida en el compromiso de la Gobernación con los
autores antioqueños, para que sigan habitando en sus obras. Cada título
es una comunicación del artista plástico con el público, con el fin de
promover una nueva conciencia del valor del arte, cuya lectura y rego-
cijo invitan a vivir una experiencia espiritual y sensorial plena de imáge-
nes, de signos y sentidos. Vivan los Creadores es expresión del respeto y
admiración por los artistas y sus obras; la evidente certeza sobre el im-
prescindible papel que la cultura está llamada a jugar en toda sociedad.
Este libro es un tributo al maestro Leobardo Pérez en el que queda plas-
mado su estilo, se compendia su original aproximación al mundo del
arte y se presenta su itinerario estético; es un homenaje a su quehacer
artístico que se hace más visible en esta publicación para Antioquia,
Colombia y el mundo.
Vivan los creadores
Luis Pérez Gutiérrez
Gobernador de Antioquia
10
Urna artística (Serie de 10)
Soldadura en acero y acrílico 70 x 40 x 40 cm.
Elemento utilizado para campaña de desarme - 2009
LeobardoPérez
11
Isabel Cristina Carvajal Zapata
Directora Instituto de Cultura y
Patrimonio de Antioquia
L
a cultura es lo que distingue y diferencia a las civilizaciones; la cul-
tura y el patrimonio es lo único que permanece en la historia de los
pueblos. Sólo la cultura que es pensamiento, reflexión, poesía, arte,
tiene la capacidad de convertir la vida humana en una bella aventura.
Las manifestaciones artísticas estimulan la creatividad y la sensibilidad,
enseñan a pensar. A su vez, los libros cumplen ingentes tareas: iluminan,
liberan, convocan; sin ellos ninguna cultura sería posible.
El Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia tiene entre sus objeti-
vos fomentar la cultura en todos sus ámbitos, en especial las artes y las
letras. Acorde con este propósito ha establecido el Fondo Editorial, de
carácter departamental, que posibilita la publicación de obras artísticas
y culturales en todos los géneros. El Fondo editorial se constituye con el
fin de construir memoria y dejarla activa para las próximas generaciones.
El impulso principal al establecer la colección Vivan los Creadores es el
interés del Instituto por preservar y poner al alcance de todos, la difu-
sión de libros de artistas que contribuyan al desarrollo cultural y artísti-
co del país. Este es un hito editorial que revela la importancia del libro
artístico para la sociedad. Los libros de artistas permiten a los pintores,
escultores, dibujantes, y demás cultores de las artes visuales darse a
conocer y llegar al corazón de públicos más amplios.
Una editorial pública debe dejar de lado la rentabilidad económica para
centrarse en la rentabilidad social y cultural que, sin duda, debe marcar
la política cultural, y este es un propósito misional del Instituto.
Presentamos quince libros de artistas publicados con el sello editorial
de la Gobernación y el Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia
—este título es uno de ellos— que cumplen un servicio público que
pocos realizan: apostarle a una línea editorial sobre la vida y obra de
quienes irradian belleza en el mundo cotidiano de la gente.
El lector encontrará reproducciones de las obras y aproximaciones al
ideario de cada autor. Son libros para ser leídos y deleitados que aporta-
rán a la difusión del arte antioqueño, en los que se percibe la evolución
de las expresiones plásticas.
Todo libro que aporte a la educación y a la cultura es un gesto sensible
que contribuye al progreso moral de la humanidad.
El libro artístico
12
LeobardoPérez
13
Poética de formas, colores y texturas, en la obra de Leobardo Pérez
las luces bailan entre lo universal y lo particular, lo propio a cada
ser y lo que nos pertenece a todos. El uno será absorbido por un
elemento que lo retrotrae a un momento preciso de su pasado,
el otro viajará en lo infinito del humano que se plasma en la re-
presentación, la mayoría conjugará ese propio y ese común para
interactuar con la obra de Pérez, generando así una experiencia
estética completa. Leobardo Pérez ha descubierto la fuerza del
objeto cargado de historia, de semántica, de energía y de aura
propia. A través de su búsqueda, sus esculturas han encontrado
una cohesión completa con su compromiso social.
IMPRONTAS
El artista probó una gran variedad
de materias que terminaron
por conducirlo a objetos.
En estos, descubrió la fuerza
del objeto cargado de historia,
de semántica y de una energía
y un aura propia.
15
LeobardoPérez
16
Antropometría
Óleo sobre lienzo - 210 x 10 x 170 cm.
2003
17
LeobardoPérez
Sin título
Óleo sobre lienzo - 220 x 10 x 170 cm.
2003
18
N
ada parecía indicar que este niño vivaz y cu-
rioso, nacido en El Carmen de Viboral, pe-
queño pueblo del oriente antioqueño, fuera
a convertirse en alquimista transformador de la
agresividad y el miedo al entendimiento y la espe-
ranza. Si no contamos el entorno artesano propio
de este pueblo ligado a la cerámica, ni familia, ni
instituciones educativas, ni Estado, ni sociedad ci-
vil encaminaban a Leobardo Pérez Jiménez hacia
el arte.
El órgano de la iglesia del pueblo le hizo el lla-
mado y activó las fibras que conectaron a ese niño
con el mundo de lo sensible. La música, que tendrá
una fuerte presencia silenciosa en su obra madu-
ra, ha sido la musa que desde el principio guió su
expresividad, y que se manifiesta en sus piezas a
través de la referencia al movimiento evocador de
la danza.
Pero, apenas conectado a su sensibilidad, el
furor de ese niño fue apesadumbrado por una rea-
lidad social difícil, muy propia de los parajes ru-
rales colombianos. La música que lo llamaba a la
creación por un lado, por el otro la realidad social
que le bloqueaba el paso para conducirlo desde
su adolescencia hacia tomar consciencia sobre la
responsabilidad inherente a todo ser humano, y
en particular sobre la necesidad del compromiso
del artista con su sociedad. Privilegiado por sus
capacidades y sensibilidad, desfavorecido por su
entorno, el joven Leobardo trabajó desde el alba
de su consciencia para establecer equilibrios so-
ciales incluyentes. Una vez dadas las condiciones
Alquimista
transformador
para aclarar su camino creativo, no se detuvo allí y
tuvo una intensa actividad social en pos de jóvenes
abandonados y desorientados, de trabajadores as-
fixiados por condiciones próximas a lo inhumano,
de madres aisladas y con dificultades económicas,
de ancianos abandonados a su suerte.
Durante este periodo de aprendizaje siempre
se dirigió hacia las artes. Después de la música, y a
medida que iba despejando su camino, se sumer-
gió en el teatro, y se acercó a la sensibilidad del tac-
to a través del trabajo artesanal con el barro. Estas
experiencias, sumadas a su sensibilidad, lo llevaron
a la convicción de su papel como artista. Apenas
su situación se lo permitió, se sumergió en su taller
de pintura. El óleo sobre lienzo fue la tabula rasa
desde donde reactivó, a partir de lo bidimensional,
su regreso al volumen y lo pluridimensional.
Sensibilidad, expresión y creatividad, desarro-
llo técnico, curiosidad y búsqueda constante, tra-
bajo intenso, elementos todos que sumados a la
conciencia y al compromiso social, dan como re-
sultado la obra de un artista integral que se mani-
fiesta en su vaivén entre los límites de lo moderno
y lo contemporáneo.
Su trabajo reciente, en el que incluye escultura,
performance, arte relacional e instalación, ha toma-
do como base el objetivo de ayudar a construir una
sociedad más armoniosa e individuos más libres.
Como parte del desarrollo de este trabajo, ha ge-
nerado y participado activamente en campañas de
desarme y sensibilización. Ha creado urnas espe-
ciales que invitan a las personas a dejar sus armas.
19
LeobardoPérez
Memorias
Mixta - 90 x 25 x 15 cm.
1998
20
Antropometría
Óleo sobre lienzo - 230 x 170 cm.
2001
21
LeobardoPérez
Antropometría
Óleo sobre lienzo - 230 x 170 cm.
2001
22
Leobardo se consagró de lleno en una
búsqueda matérica en sus esculturas.
Resina, yeso, bronce, madera, cobre,
balines, limalla, más tarde monedas,
cuchillos. Pero antes de llegar a esta
etapa, un largo camino mediante
el óleo y el lienzo fueron su ruta de
aproximación a la expresión plástica.
23
LeobardoPérez
Antropometría
Óleo sobre lienzo - 230 x 170 cm.
2001
24
Antropometría
Óleo sobre lienzo - 230 x 170 cm.
2001
25
LeobardoPérez
Antropometría
Óleo sobre lienzo - 190 x 170 cm.
2003
26
Sin título
Óleo sobre lienzo - 205 x 170 cm.
2002
27
LeobardoPérez
Antropometría
Óleo sobre lienzo - 220 x 160 cm.
2001
28
E
xiste una conexión definitiva de Leobardo Pérez con su camino creativo y con el
público. En una de sus instalaciones en el municipio de Caldas, se tuvo por un
lado, un grupo de pinturas cargadas de materia y ricas en textura, sobre las cuales
el público era invitado a caminar descalzo para sentirlas y conectarse con ellas. Por otro
lado, la instalación de cuerpos modelados en yeso. Finalmente, la instalación de sus es-
culturas distribuidas en el espacio concretizaron una investigación estética de décadas,
que dio un paso definitivo gracias a sus antropometrías. A partir de estas instalaciones,
Leobardo se consagró de lleno en una búsqueda matérica en sus esculturas. Yeso, re-
sina, bronce, madera, cobre, balines, limalla, más tarde monedas, cuchillos… Pero antes
de llegar a esta etapa, un largo camino mediante el óleo y el lienzo fueron su ruta de
aproximación a la expresión plástica.
Leobardo Pérez llega a la pintura en su búsqueda de canalizar su impulso creativo
para enmarcar su espíritu libre, en formatos que le permitieran hacer entender clara-
mente que lo suyo se trataba de sentimiento, de reflexión, de ideas, de sensibilidad, de
legado; en una palabra, que lo suyo es el arte.
Como alumno de pintores locales, aprendió la pintura según los principios clásicos
de la mimesis. Objetos, paisajes, pero sobre todo la figura humana, fueron los temas
que su pincel trabajó arduamente para retransmitir ese mundo exterior que lo hacía
vibrar. Sin embargo, una vez la reproducción de lo visible alcanzó una calidad técnica
satisfactoria, el artista constató que la simple imitación era insuficiente para transmitir
ese universo, y que en su interior esa realidad se transformaba en algo más, cargado
de universalidad, de libertad, de carácter atemporal: necesitaba otras rutas para mani-
festarse libremente. Inicia entonces una búsqueda de nuevas formas de expresión, en
ruptura con las convenciones marcadas por el medio local.
Las antropometrías, técnica pictural prehistórica, lo aproximó radicalmente a esta
libertad expresiva, gracias a la inmediación entre representación y el elemento repre-
sentado. A pesar de puntos en común con el trabajo de Yves Klein, son muchos los
elementos que diferencian las antropometrías de éste de las de Leobardo. Klein llegó
a las antropometrías interesado principalmente en el proceso, mientras que el proceso
en el trabajo de Pérez es un medio utilizado para una búsqueda de expresión en colo-
res y formas. Las técnicas utilizadas por Leobardo Pérez, lo llevaron a descubrir a Klein,
y le ofrecieron libertad para profundizar en su búsqueda expresiva y en su camino de
regreso hacia la materia.
Nuevas formas
de expresión
29
LeobardoPérez
Antropometría
Óleo sobre lienzo - 200 x 180 cm.
2002
Sin título
Óleo sobre lienzo, 215 x 175 cm.
2004
30
Antropometría
Óleo sobre lienzo - 195 x 160 cm.
2002
31
LeobardoPérez
Antropometría
Óleo sobre lienzo - 210 x 165 cm.
2003
32
Antropometría
Óleo sobre lienzo - 230 x 170 cm.
2002
33
LeobardoPérez
Antropometría roja
Óleo sobre lienzo - 230 x 170 cm.
2001
MATERIA
Leobardo Pérez llega a la pintura
en su búsqueda de canalizar su
impulso creativo para enmarcar
su espíritu libre, en formatos que
le permitieran hacer entender
claramente que lo suyo se trataba
de sentimiento, de reflexión,
de ideas, de sensibilidad, de legado;
en una palabra, que lo suyo
es el arte.
Levedad
Soldadura en acero
154 x 46 x 52 cm.
35
LeobardoPérez
36
C
omo resultado de sus experiencias expositivas con instalacio-
nes, en Leobardo Pérez nació el deseo de ampliar su investiga-
ción sobre la materia. Su obra visible permite entrever el cami-
no escultural que se concretaría posteriormente. La escultura citada
fue realizada en paralelo a sus primeras antropometrías, y es uno de
los eslabones que explican la relación entre su búsqueda pictural y
su investigación escultural.
Dado el carácter humanista de Leobardo Pérez, la figura humana
conservó un lugar central, pero su trabajo evolucionó hacia investi-
gaciones con la materia, con la textura, con la sensación al tacto, y
finalmente con el objeto.
En estas investigaciones, el artista probó con una gran variedad
de materias que terminaron por conducirlo a objetos. En estos des-
cubrió la fuerza del objeto cargado de historia, de semántica y de una
energía y un aura propia.
A través de esta búsqueda, sus esculturas encontraron una co-
hesión completa con su compromiso social. Mientras que artistas
antioqueños como Pedro Nel Gómez y Débora Arango incluyeron los
sectores marginados de la sociedad representándolos en sus obras,
Leobardo Pérez los incluye a través de la utilización de materias y
objetos que les son propios. Una integración directa que garantiza
la interacción entre obra y público. Como resultado de su búsqueda,
Leobardo Pérez, al mismo tiempo que representa la realidad social,
habla de manera directa e inclusiva a los actores que la construyen.
La representación
de la realidad social
Busto femenino
Soldadura sobre monedas
80 x 40 x 30 cm.
38
Soldadura sobre monedas
82 x 40 x 50 cm.
39
LeobardoPérez
Soldadura sobre monedas
80 x 42 x 25 cm.
40
Soldadura sobre monedas
114 x 45 x 62 cm.
41
LeobardoPérez
Soldadura sobre monedas
80 x 45 x 35 cm.
42
Soldadura en bronce
90 x 42 x 54 cm.
43
LeobardoPérez
Monedas y armas blancas son el
resultado final de un largo proceso
de búsqueda con materias diversas.
Trenza
Soldadura en bronce
68 x 45 x 53 cm.
44
Soldadura sobre monedas
90 x 41 x 32 cm.
45
LeobardoPérez
Soldadura en acero
75 x 45 x 35 cm.
46
L
a obra del escultor Leobardo Pérez Jiménez procura al espectador la revelación
de la desnudez del cuerpo humano, como si esa desnudez nunca hubiese sido
develada, y menos esculpida, y ahora lo es —ambas cosas— para asombro de una
realidad deleznable si su pedestal es la violencia y la especulación.
Esa hermosa desnudez universal, a los ojos del espectador en las piezas artísticas,
se levanta de cuchillos delatores de un orden que nunca ha merecido la denominación
de “justo”, y de monedas que, símbolos más de avaricia que de generosidad, represen-
tan aquí un mundo cuyo valor es solo precio y contaminación, y por posesión de lo cual
los cuchillos se oscurecen y acechan.
Aquí la obra artística se revela como confirmación de que la belleza vence la vio-
lencia, porque aquella es eterna, y esta, circunstancial y pasajera; y vence la especula-
ción y la codicia, para cuyos fines usan las armas, que nos delatan, pues la obra viene a
decirnos que las armas no son las armas, las armas somos nosotros, y entonces el arte
será el hilo que nos guíe, con los mismos objetos y materiales, a la salida del laberinto
del miedo, del prejuicio, del odio, del derrumbe.
Se detiene uno ante estas piezas de escultura y siente que cada vez que las ve es
la primera vez, y sabe que el arte puede llevarnos de vuelta hacia el camino extraviado
—o quizás nunca transitado— del amor, que es en sí mismo una fuerza que despierta
y desata, desprendido de leyes ajenas a la arbitrariedad de lo que produce violencia.
El amor, imposible de ordenar o decretar, libre de credos y de ideologías, y de ropas.
En la obra de Leobardo hay monedas que dan testimonio de tráficos, de riquezas y
carencias, y hay cuchillos con historias de dolor, tanto de víctimas como de victimarios.
Monedas y cuchillos, víctimas y victimarios circulan en la realidad, en ella se encuen-
tran a menudo tan cerca y solo se ven para agredirse, para dolerse y sangrarse. Hoy
se juntan en el arte armas que desarman y monedas que inmortalizan valores que no
pueden comprar.
En estas piezas el arte se revela como mundo no exclusivo de las Musas porque es
parte activa de la vida y de una sociedad sobre la que la realidad demanda más con-
ciencia, más solidaridad, más movilización, y más ojos para ver y oídos para oír.
Luis Alirio Calle Muñoz
Periodista
La belleza
vence la violencia
47
LeobardoPérez
Soldadura sobre monedas
90 x 45 x 30 cm.
48
Soldadura sobre monedas
92 x 42 x 45 cm.
49
LeobardoPérez
Soldadura sobre monedas
90 x 50 x 40 cm.
50
Soldadura en acero
98 x 55 x 35 cm.
51
LeobardoPérez
Dado el carácter humanista de
Leobardo Pérez, la figura humana
ha conservado un lugar central,
su trabajo ha evolucionado hacia
investigaciones con la materia,
con la textura, con la sensación
al tacto, y finalmente con el objeto.
52
Soldadura sobre monedas
80 x 55 x 32 cm.
53
LeobardoPérez
Soldadura sobre monedas
80 x 55 x 25 cm.
54
Soldadura en acero
153 x 60 x 40 cm.
55
LeobardoPérez
Soldadura en acero
83 x 45 x 30 cm.
56
Soldadura sobre monedas
87 x 60 x 30 cm.
57
LeobardoPérez
Soldadura en acero
82 x 55 x 26 cm.
58
59
LeobardoPérez
Soldadura en acero
35 x 28 x 22 cm.
«Soldadura en acero
90 x 47 x 28 cm.
Soldadura en hierro
40 x 25 x 15 cm.
Soldadura en hierro
50 x 28 x 12 cm.
62
Soldadura en acero
74 x 38 x 45 cm.
63
LeobardoPérez
64
Soldadura sobre monedas
65
LeobardoPérez
Soldadura en acero
66
Reposo
Soldadura sobre acero
67
LeobardoPérez
Mujer
Limalla fundida con resina
210 x 60 x 30 cm.
MOVIMIENTO
El movimiento está presente en
las esculturas y las instalaciones
de esferas. La referencia a la
“armonía o música de las esferas”
pitagórica es una evocación clara
de ese primer motor creativo en
la obra de Leobardo, motor que
lo conectó al arte desde su niñez.
Esta música silenciosa es visible
también en sus pinturas, donde
se representan cuerpos libres
danzando armónicamente
en el espacio.
Esfera
Soldadura en acero
69
LeobardoPérez
70
E
n uno de sus viajes a Europa, Leobardo se encontró inmerso en
la obra de Rodin. La obra del escultor francés le ayudó a consta-
tar la pertinencia de su propio trabajo desde un punto de vista
formal y conceptual. De manera similar a Marco Tobón Mejía, quien
durante su estancia en París se declaró «admirador de Rodin pero
no fanático incondicional», Leobardo se nutre de su observación de
la historia del arte, pero nunca ha buscado imitar o someterse a los
conceptos desarrollados por otros artistas.
En su contacto con la obra de Rodin, Leobardo Pérez escuchó
en su interioridad la música que hacía bailar esos cuerpos fragmen-
tados, y pudo constatar que era una música diferente a aquella que
hacía danzar los cuerpos fragmentados de sus propias creaciones.
Esa fragmentación del cuerpo presente en la obra de ambos
artistas logra el efecto de reforzar la intensidad del movimiento. A
través de la sustracción de su contexto, la atención se concentra en
un aspecto específico del cuerpo y del movimiento que este realiza,
agudizando la percepción del gesto.
El movimiento está igualmente presente en las esculturas de es-
feras y en las instalaciones realizadas con ellas. La referencia a la
«armonía o música de las esferas» pitagórica es una evocación clara
de ese primer motor creativo en la obra de Leobardo, motor que lo
conectó al arte desde su niñez. Esta música silenciosa es visible tam-
bién en sus pinturas, donde se representan cuerpos libres danzando
armónicamente en el espacio.
Música
de las esferas
71
LeobardoPérez
Rítmica
Soldadura en acero
73
LeobardoPérez
Danza. Exposición Danzas Miténicas. Galería El Laberinto
Escultura, color y luces. Instalación.
2018
74
Soldadura en acero
75
LeobardoPérez
Soldadura en acero
76 Soldadura en acero
77
LeobardoPérez
Soldadura en bronce
78
Soldadura en acero
79
LeobardoPérez
Soldadura en acero
80
Soldadura en acero
81
LeobardoPérez
Soldadura en acero
82
Soldadura en acero
87 x 55 x 22 cm.
83
LeobardoPérez
Soldadura en acero
87 x 60 x 21 cm.
84
Soldadura en acero
88 x 80 x 23 cm.
85
LeobardoPérez
Soldadura sobre monedas
80 x 73 x 25 cm.
87
LeobardoPérez
Soldadura sobre monedas
88
Soldadura sobre monedas
89
LeobardoPérez
Soldadura sobre monedas
90
Soldadura sobre monedas
91
LeobardoPérez
Mujer de espalda
Soldadura en bronce
92
H
ay un asombro que permanece cuando intentamos asociar
una obra con el artista que la ha creado, el objeto nos da un
indicio de quién es aquel que entre la forma artística se revela
y cuya presencia, si no le conocemos, nos lleva a una imagen que se
nos antoja relacionada con la manifestación, el contenido o la inten-
cionalidad de la obra. Igual nos ocurre con los personajes literarios:
les damos forma según una idea que alimentamos con nuestra per-
cepción y nuestra imaginación.
Cuando contemplamos las esculturas de Leobardo Pérez, en las
que los cuerpos se insinúan con su piel de armas o de monedas,
inevitablemente llega a nosotros la idea de un prototipo de artista, al
que por lo general lo concebimos investido con cierta juventud atre-
vida, en tanto que la concepción erótica allí manifiesta caracteriza
esa actitud desafiante y de ruptura propia del espíritu juvenil.
Pero cuando le conocemos físicamente el asombro es mayor,
porque nadie se imagina, que tras su discreción y cotidianidad, es-
tamos frente a un hombre cuya convicción es un sumergimiento en
la creación artística, en la que la pasión no es menor al resultado de
la obra, a su avidez por atrapar un sentido, un significante que se
advierte con claridad en las esculturas: al espectador le basta con
observar que los cuerpos toman forma a través de materiales en los
que se deposita la intención de la obra. Las monedas o las armas
congregan en un cuerpo la historia, para todos desconocida, de la
circulación de esa moneda o de las manos que empuñaron el arma,
en cada elemento hay un hecho devorado por el tiempo. Pero, ¿qué
es lo que está ahí atrapado, silente y que nos lleva a descifrarlo según
nuestra propia intuición y experiencia?, ¿acaso esa moneda estuvo
en nuestro monedero?, ¿alguna vez tuvimos contacto con ella?, ¿y
alguna de esas armas fue la misma que amenazante nos sorprendió
en el centro de la ciudad?
Buscador
incansable de un
lenguaje estético
93
LeobardoPérez
Soldadura en acero
94
Dos influencias convergen en la personalidad de Leobardo Pérez:
la de un experimentado hombre de mundo y la de un persistente
buscador de un lenguaje estético. El primero nutre al segundo de
motivos, el segundo acierta en hacer de esos motivos una reflexión
social que se resuelve en la obra artística. Al nombrar mundo no
aludimos al roce social sino a la inacabable lección que la vida abre
en cada persona, el aprender que se incorpora a nuestro ciclo vital y
de eso, del vivir, hay una gran dosis que el artista ha sabido sortear.
En su infancia conoció el barro y decir barro no es una metáfo-
ra, es la realidad del entorno de la cerámica en su natal Carmen de
Viboral y es el barro de una existencia que se abre camino desde
la precariedad hasta la dignidad de sobreponerse entre la penuria.
Quien conoce el barro, conoce el misterio del origen y el soplo de la
creación. Así cada paso y cada etapa en su vida no fueron otra cosa
que la acumulación de saberes, un viaje rico en peligros y desafíos
que seguían tras una huella, que escuchaba una voz interior, que
elegía un destino. Huella del arte, voz del creador, destino del artista.
La búsqueda emprendida, más que por una escuela, pasó por
los encuentros con artistas en quienes percibió las iluminaciones
que requería para conducir el dominio técnico hacia el encuentro de
una identidad y un lenguaje estético diferenciador y diferenciable.
Motivado por sus inquietudes, asumió su vocación con la entereza
del indagador y entró a trasegar su camino artístico acompañado
por un especial instinto de observación; en ésta reconoce su mayor
proceso formativo: el universo artístico nacional e internacional, las
obras de los artistas nacionales que aportaron las trasformaciones
del arte colombiano, las grandes obras de la plástica universal que
contempló con la asidua actitud de quien busca el misterio, el secre-
to del artista.
En su trayectoria artística, Leobardo Pérez ha hecho acopio de
sus preocupaciones y de un permanente cuestionamiento a las es-
tructuras sociales; la violencia no la separa de la realidad misma y
el arte no lo separa de la vida. Por ello el concepto artístico de la
obra no puede entenderse desligado de la realidad social y mucho
menos de la vida, la obra se nutre de lo humano, especialmente del
cuerpo, centro de todas las sensaciones de la persona y expuesto a
la realidad social e individual. El cuerpo está ahí, en un ciclo vital que
enfrenta el día a día en una experiencia única del ser, ciertamente
intransferible y en la que se asoma una trayectoria artística, que ha
logrado mantener una fidelidad a sus concepciones estéticas, cuya
experiencia y experimentación da como resultado la realización de
una obra que se mantiene, rigurosamente, en la continuidad de una
temática centrada en el cuerpo, explorado desde su condición in-
mediata hasta su original desnudez y puesto o proyectado en una
realidad imaginada en la espacialidad
Marco Mejía T.
95
LeobardoPérez
Soldadura en acero
125 x 75 x 19 cm.
96
Soldadura en acero
97
LeobardoPérez
Soldadura sobre monedas
98
Soldadura en acero
140 x 55 x 30 cm.
99
LeobardoPérez
Soldadura en acero
110 x 45 x 30 cm.
100
Soldadura sobre monedas
101
LeobardoPérez
Soldadura sobre monedas
103
LeobardoPérez
Luz, escultura y color. Instalación
85 x 59 x 15 cm.
«Luz y escultura. Instalación
184 x 86 cm.
104
Las monedas o las armas congregan
en un cuerpo la historia, para todos
desconocida, de la circulación
de esa moneda o de las manos
que empuñaron el arma, en cada
elemento hay un hecho devorado
por el tiempo.
105
LeobardoPérez
Luz y escultura. Instalación
165 x 57 x 22 cm.
106
Cosmos
Instalación escultural
dimensiones variables.
2018
107
LeobardoPérez
Instalación escultural
dimensiones variables.
2018
109
LeobardoPérez
Luz, escultura y color. Instalación
193 x 123 x 26 cm.
INSTALACIÓN
CONTRACCIÓN
EXPANSIÓN
Las instalaciones escultóricas
de Leobardo Pérez dialogan con
el espacio donde se presentan,
y están constituidas de esculturas
que poseen de manera individual
la fuerza necesaria de una obra
autónoma. A diferencia de sus
esculturas, las instalaciones son
in situ, pensadas y adaptadas
para interactuar con el espacio
que ocupan con quienes
las observan.
Sin título
Instalación escultural mural.
Limallas de hierro y bronce
743 x 272 cm.
Obra realizada para el Parque
Internacional PIA, municipio
de Marinilla
112
P
aradójicamente, la obra de Leobardo Pérez fue primero expansión
antes de comprimirse y reconfigurarse, para posteriormente ex-
pandirse de nuevo, en nuevas interacciones.
Contrariamente al curso de la historia del arte, el recorrido ar-
tístico de Leobardo Pérez primero pasó por instalación, luego por
escultura, para finalmente sintetizarse en instalación escultural. La
instalación, entendida como expansión de la escultura según el texto
de Rosalind Krauss, reaparece en la obra de Leobardo Pérez muchos
años después de las primeras manifestaciones de esta forma artística.
Las instalaciones escultóricas de Leobardo Pérez dialogan con
el espacio donde se presentan, y están constituidas de esculturas
que poseen de manera individual la fuerza necesaria de una obra
autónoma. A diferencia de sus esculturas, las instalaciones son in situ,
pensadas y adaptadas para interactuar con el espacio que ocupan
y con los visitantes que las observan. En la realización de sus insta-
laciones, Leobardo ha trabajado en colaboración con otros artistas,
artesanos y diversos actores sociales, lo que le ha permitido incluir
nuevos elementos a su investigación matérica; así por ejemplo ha
incluido la luz a su repertorio.
Finalmente, sus instalaciones esculturales monumentales, ade-
más de ser pensadas para interactuar con el espacio concreto que
ocupan, entablan diálogos con los entes territoriales, con la historia
y con sus habitantes.
El Árbol de la Vida en el Parque Bicentenario de Medellín, el
Triángulo de la Paz en Marinilla y la Cruz de Libertad fueron concebi-
das con plena consciencia del lugar que han de ocupar.
Sus esculturas dialogan
con el espacio
113
LeobardoPérez
Cruz de libertad (fragmento)
Instalación escultural - dimensiones variables.
114
Luz, escultura y color. Instalación
131 x 99 x 26 cm.
Luz, escultura y color.
Instalación dimensiones variables.
115
LeobardoPérez
116
Instalación escultural
dimensiones variables.
117
LeobardoPérez
Soldadura en acero
118
119
LeobardoPérez
Luz, escultura y color.
Instalación - 176 x 56 x 17 cm.
«Triángulo de la paz.
Instalación escultural, vidrio templado y piedra.
Municipio de Marinilla - 2010
120
«
L
a vida es la memoria del pueblo, la con-
ciencia colectiva de la continuidad histó-
rica, el modo de pensar y vivir». Con este
epígrafe de Milán Kundera, El Árbol de la Vida se
alza, abandonado por la mirada del transeúnte so-
bre uno de los costados de la fachada del edificio
de la Casa de la Memoria en el Parque Bicentenario
de Medellín. 6 metros por 50 centímetros de alto,
82 figuras y dos años de construcción tiene esta
pieza, puesta en este lugar. Formada con 27.398
armas blancas recogidas en proceso de desarme
en los barrios de Medellín, como indica con exacti-
tud la placa, aunque ante ella no vale la pena decir
«armas blancas» cuando la escultura enseña con
precisión y sin ambages que se trata de 27.398 cu-
chillos, machetes y puñales.
Todos ellos se encuentran a primera mano del
transeúnte que observa la obra: el pedestal de la
escultura alcanza el torso del visitante y le obliga
tan solo a bajar un poco la vista para contemplar la
placa, pero exige el difícil movimiento hacia arriba
de la mirada para encontrarse con la obra. Este pe-
destal se alza sobre un cubo de cemento del que
surge un pasto para abrazar el nacimiento de la
figura escultórica. Sobre aquel pasto se encuentra
ubicada la placa conmemorativa ya mencionada,
la cual, como si se tratara de un usurpador de la
figura esculpida, muestra todas las intervenciones
de las que ha escapado la escultura por su pedes-
tal. Pegotes, letras borradas, un pequeño graffiti
recuerdan las veces que ha sido visitada, invadi-
da, intervenida. Apenas puede leerse sus letras, no
obstante, logra conservar la inscripción de la ins-
titucionalidad. Sobre esta placa resguardada por
hierba poco cuidada, se emplaza el objeto.
Son 27.398 hojas de cuchillo las que empiezan
a emerger hacia arriba como ramificaciones entre-
cruzadas, traslapadas y amoldadas en contradic-
ción con su forma plana unas curvas que simulan
cuerpos humanos. Literal, de pies a cabeza escalan
el vacío figuras humanas diversas, formadas por la
unión de estas hojas metálicas procesadas con el
espacio vacío, una a otra rodeando un muslo, im-
primiendo una cintura, abriendo una mano que no
termina, insinuando lo ahogado de un grito entre
labios incompletos, de mayor a menor densidad.
La figura del objeto juega con el espacio recortado
por los cuchillos: del tronco condensado de tres
figuras humanas abrazadas unas a otras, dándo-
le la espalda al espectador, se alza como criaturas
buscando la ascensión entre figuras indistintas e
inacabadas, brazos cercenados, troncos armados
a mitad de camino, una indistinción de miembros
que parecen más bien los remiendos de partes
«Comienza el delirio interpretativo cuando al hombre,
inadvertido, lo sorprende un miedo repentino
en la selva de los símbolos».
André Breton
El amor loco (1937)
Árbol de la Vida
La huella mnémica de la violencia
LeobardoPérez
121
humanas halladas en una fosa común. Entonces logran tocar el cielo,
por fin, figuras más definidas; pero aquí, la clave es la paradoja que
se abre sobre estas figuras más definidas que las otras: son las que
se muestran al espectador dramáticamente mutiladas en su ascenso
penoso y en escenas casi barrocas, en el interminable tránsito del
infierno al cielo.
Llama, en el contexto de la pregunta por el arte público, fuer-
temente la atención el hecho de tener aquí una obra figurativa y
emplazada en pedestal surcando el espacio público, creada en el
2012, casi como las esculturas monumentales y narrativas del barrio
Boston en Medellín. Lo particular de esta obra es la manera en que
se muestra al espectador, y la efectividad de la experiencia que a este
se le brinda.
Paradójicamente, la obra no puede ser bien observada en sus
detalles tanto como en su generalidad desde cerca: le exige un dis-
tanciamiento al peatón para poder contemplar su forma y también
los detalles de su construcción. Este efecto hace más interesantes
sus detalles que su estructura general. Si pensáramos en un empla-
zamiento realmente público, el pedestal sobraría, puesto que la obra
alcanzaría una dimensión distinta ubicada a la altura del suelo, don-
de emergen los pasos de los transeúntes y donde estos se toparían,
sencillamente, con la pieza. Sin embargo, la construcción logra supe-
rar este impase en su acceso cuando se contemplan con interés sus
detalles.
Árbol de la vida (fragmento)
Instalación monumental escultural
dimensiones variables.
Museo Casa de la Memoria - 2012
122
La paradoja que intenté describir más arriba correspondía, pre-
cisamente, a que el carácter de inscripción de la obra se alza sobre
su pedestal (a pesar de él) que, a veces, lleva hacia una dirección
más narrativa a la pieza. Sin embargo, el detenimiento en los obje-
tos logra develar cómo la forma envuelve el contenido, no de for-
ma direccional o denotativa, sino de manera inscriptiva, mnémica:
la forma del objeto entraña su contenido. En las huellas de los antes
cuchillos, machetes, puñales y latas se manifiesta la violencia. Las
figuras emergen como recuerdo de un evento específico, pero no
de manera narrativa (como el primer acercamiento por medio del
pedestal indica), sino manifestándose como memoria de la ciudad: el
proceso de desarme late en esta construcción entre cuerpo rajado y
cuerpo rajado, puesto que a pesar del proceso de las latas para darle
el acabado necesario, hoja a hoja pervive como ruinas olvidadas la
sangre que de ellas fue lavada, el terror que protagonizaron. Lo te-
rrible emerge cuando el moldeamiento del espacio vacío por estas
hojas alguna vez afiladas aparece como heridas: huecos en el cuerpo
que no es tela ni piel que ahora es olvido.
La transacción del objeto en la cotidianidad de la que fue arran-
cado, significa el acto asolador en la ciudad del robo, la persecución,
las heridas clandestinas, la muerte infame; pero incluso, más que
esto: rememora las acciones de tortura que implica estos actos, el
lenguaje descarnado y sangriento del conflicto armado de Medellín,
en el que «apuñalear» es un verbo al que todos temen y que se
aprende en la clandestinidad, de la que todos resultamos cómplices.
La transacción de las armas adquiere en la obra una petrificación
particular, que nos arroja de frente figuras crispadas que se alzan al
cielo casi en una lucha a otra por escalar con sus heridas de la tierra
a un lugar inmaterial, en el que empieza a desvanecerse. Dice Michel
Serres que «el cuerpo puede tantas cosas en las fábulas que el es-
píritu se espanta con eso» y esta fábula de la ciudad de Medellín, en
la que las transgresiones de la violencia son transgresiones al cuerpo
individual, imposición de dolor y tortura, desgarramiento y desmem-
bramiento antes que la misma muerte; la misma operación que se da
en el cuerpo social. El Árbol de la Vida convierte esta perversión hacia
el cuerpo del otro en la alegoría de cadáver: de los cadáveres que as-
cienden incompletos, algunos anónimos. Otros llorados, unos cuan-
tos extrañados, pero todos petrificados en esta trenzas que puñales,
machetes cuchillos desnudan como piel endurecida, como cuerpos
olvidados del dolor, nosotros los transeúntes de Medellín.
Laura Elena Flórez Hincapié
Ensayo La Ciudad de las (casi) 500 esculturas
Patrimonio de Arte Público en Medellín
Árbol de la vida
Instalación monumental escultural
dimensiones variables.
123
LeobardoPérez
124
125
LeobardoPérez
Soldadura en acero
54 x 46 x 42 cm.
126
Composición escultural »
Soldadura sobre monedas
127
LeobardoPérez
128
Soldadura sobre monedas
129
LeobardoPérez
Soldadura en bronce
130
E
l Árbol de la Vida es un conjunto escultórico conformado por 82 figuras, implan-
tado en la carrera 38, entre el Museo de la Memoria y el Parque de Boston de
Medellín. Toda la obra está elaborada con armas utilizadas en la violencia urbana,
ya sea machetes, cuchillos, navajas, o cualquier otro nombre que se les dé a estos obje-
tos corto punzante, que fueron recogidos para elaborarla. Una gran danza del dolor en
su configuración ascendente, desde el tronco hasta las ramas, de la tierra hasta el cielo.
Cada cuerpo, torso o fragmento de cuerpo, expresa ese dolor infligido.
Sacada del conjunto, mirada de manera aislada, cada pieza adquiere otro sentido.
Son torsos que se contorsionan, pero que del dolor pasan a la pasión. Aquello que algu-
na vez se llamó el tormento de la pasión, para hablar de Georges Bataille y su obra Las
lágrimas de Eros. Esa relación entre erotismo y muerte la plantea precisamente Bataille
desde la introducción al libro Erotismo, donde señala que «éste es la aprobación de la
vida hasta en la muerte», y hará otros planteamientos tan relevantes como conside-
rar el desnudarse como un equivalencia leve del dar la muerte, o la afirmación que el
«erotismo es siempre una disolución de las formas constituidas». Y en Las lágrimas de
Eros, Bataille planteó que precisamente en la condición de humanos ya que vivimos
en la sombría perspectiva de la muerte es que conocemos la violencia exasperada y,
también, la violencia exasperada del erotismo.
Al mirar cada uno de los torsos y cuerpos elaborados por el maestro Leobardo
Pérez Jiménez, veo evidente esa relación de muerte y Eros, pero, también, esa diso-
lución de las formas constituidas, de tal suerte que en sus movimientos, torsiones y
corporeidad se encuentran, de igual manera, otras temáticas fundamentales en el arte
como la relación entre dolor y placer, misticismo y éxtasis, religiosidad y deseo, ya en
la poesía, la pintura o, como en este caso, en la escultura.
Aunque, sin pretender hacer una clasificación, una cosa va de la sensualidad y ter-
sura que se derivan de las esculturas elaboradas en monedas, al desgarramiento y las
heridas que parecen quedar en la piel en las obras trabajadas con navajas y cuchillos.
Pero todas en su conjunto hablan de un eros que nos sitúan entre la muerte y la vida.
Luis Fernando González Escobar
Profesor Asociado, Escuela del Hábitat de la Facultad de Arquitectura.
Universidad Nacional de Colombia sede Medellín.
2018
Eros entre la
muerte y la vida
131
LeobardoPérez
Instalación escultural.
Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla, La Quintana.
Dimensiones variables
PARQUE
INTERNACIONAL
DE ARTE – PIA
Leobardo Pérez desarrolla un proyecto
en el que la expansión va más allá de
la instalación, y se manifiesta como
compenetración con la naturaleza,
con la historia, con la sociedad y con
la globalidad del mundo artístico en todas
sus manifestaciones. Se trata del proyecto
Parque Internacional de Arte – PIA, donde
el artista expande su trabajo hasta fronteras
que sobrepasan los conceptos vigentes
en la creación artística contemporánea.
Este proyecto busca concretizar una visión
holística que incluye la naturaleza, el lugar
del ser humano en ella, la arquitectura,
la historia y nuestra conexión con los
antepasados, y sobretodo, la ruptura
de todo esquema limitante de la libertad.
133
LeobardoPérez
134
E
n 1979 el escultor Leobardo Pérez Jiménez tomó posesión de
dieciséis hectáreas de tierra en la vereda Salto Arriba al noro-
riente del municipio de Marinilla, unos cincuenta kilómetros al
oriente de Medellín – Antioquia, departamento situado en el extre-
mo noroccidental de Colombia. En 1983, mediante escritura pública
fue oficialmente suya Villa Nelly, nombre con el que aparecía en el
documento el terreno que habría de abandonar seis años más tarde
cuando ya se había convertido en treinta hectáreas.
Salió sin sacar un botón de la casa que había reformado y amo-
blado para descanso de su familia los fines de semana. Ignoraba que
regresaría veintiún años después, pero estaba seguro de que aunque
la casa fuera desocupada la tierra no se la podían llevar. Se iba por-
que había circunstancias oscuras que lo hacían inevitable. Desde los
inicios de 1989 había advertido la amenaza espesa del llamado «cri-
men organizado» —el narcotráfico— que expandía la infraestructura
clandestina para el ilícito negocio de la droga ya fuertemente per-
seguido por las leyes y fuerzas del Estado, igual que en casi todo el
mundo sucedía.
A su regreso en el año 2010, tras haber sabido por diversos me-
dios de los estragos dejados por las violencias del narcotráfico, con-
tra-estado y para-estado, el artista Leobardo solo encontró las ruinas
de la casa; de Villa Nelly habían desaparecido desde la más gastada
funda de almohada hasta los grifos del agua y los cables de la ener-
gía, pasando por las obras de arte que había dejado expuestas en las
paredes de los recintos de la casa.
Pero ahí estaba la tierra, y con ella renovada la idea que el escul-
tor siempre tuvo cuando adquirió las primeras dieciséis hectáreas:
destinar el terreno al cultivo del arte, integrando en un gran proyec-
to de clase mundial a las comunidades de la vereda y sus vecinas:
un parque internacional de arte, cuyo primer nombre fue Parque
Internacional de Esculturas.
Parque internacional
de arte – PIA
135
Cabañas residencia artística. Parque Internacional de Arte PIA.
136
Galería, salón de clase y residencias artísticas. Parque Internacional de Arte PIA.
LeobardoPérez
137
Ya en el año 2012, el siguiente paso fue donar mediante escritura
pública dos hectáreas al municipio de Marinilla con la finalidad espe-
cífica de construir allí ese parque temático, y con tal especificación
fue insertado en el Plan de Ordenamiento Territorial y en el Plan de
Desarrollo 2012-2015 de este Municipio. Mientras hacía trámites y
fundaba una corporación sin ánimo de lucro —Corporación El Hilo
de Ariadna— encargada de promover el Parque Internacional de
Esculturas, el maestro Pérez Jiménez se dio cuenta de que este sería
una multiplicación de posibilidades no solo para el arte sino para el
turismo y la conservación ambiental, y no solo para las esculturas
sino para todas las otras formas del arte. Ahora, no sería un proyecto
solo para el municipio de Marinilla; desde la sola idea ya se expandía
a los ámbitos departamental, nacional e internacional.
Leobardo Pérez visibilizó un espacio lleno de senderos, vegeta-
ción nativa y obras de escultores de todo el mundo —escogidos me-
diante un proceso de curaduría luego de convocatoria pública para
tal propósito— que vengan a hacer sus obras en el Parque y las dejen
allí. En contraprestación tendrán alojamiento, alimentación, insumos
y un taller para trabajar.
Con la incorporación al proyecto de la idea de construir una
infraestructura en el espacio del mismo con el propósito de incluir
todas las formas del arte, no solo la escultura, el proyecto pasó a lla-
marse Parque Internacional de Arte.
El Parque Internacional de Arte – PIA, es un centro cultural y eco-
lógico ubicado en la vereda Salto Arriba del municipio de Marinilla
en el departamento de Antioquia – Colombia. En el PIA se desa-
rrollan los proyectos Parque de Esculturas, Museo Arqueológico,
Observatorio y Senderos Ecológicos de Flora y Fauna y Ecomuseo
para la Restauración Social y la Convivencia Rural.
Ecomuseo
De la mano del proyecto Parque de Esculturas, el Ecomuseo para la
Restauración Social y la Convivencia Rural ha desarrollado programas
de iniciación a las artes con los habitantes del sector, talleres sobre
conservación de la naturaleza, y tiene un huerto/lab para la siembra
sana, sin químicos, la permacultura, la agricultura equitable y soste-
nible. Este programa se desarrolla en dos espacios: una casa cam-
pesina típica de la región, que está siendo conservada en su estado
original, y un Salón de Actividades construido en 2015. El programa
realiza talleres y encuentros con los habitantes de las comunidades
locales. Enfocado en la cooperación con los habitantes de la región,
principalmente campesinos y agricultores, el ecomuseo busca incor-
porar la historia reciente de sus habitantes, marcada por la violencia,
pero desde una perspectiva enfocada en el presente y el futuro de
la región y sus habitantes, evitando toda forma de victimización y
aportando al mejoramiento de la calidad de vida.
138
Observatorio y Senderos
de Flora y Fauna
El programa inició en 2011 con la protección de tres bosques y dos
humedales que hacen parte de los territorios del PIA. En 2017, gracias
a un convenio acordado a través del Jardín Botánico de Medellín, se
inició la siembra de cerca de seis mil árboles nativos en aproximada-
mente seis hectáreas de los terrenos que ocupa el PIA. El PIA realiza
el seguimiento y mantenimiento de los árboles sembrados, con la
finalidad de garantizar el éxito de la restauración, y ofrece talleres
informativos sobre los bosques, la restauración y conservación de la
naturaleza.
El programa Observatorio y Senderos de Flora y Fauna tiene
como objetivo el hacer tangible para los visitantes del PIA, los ideales
de conservación ecológica en la región, que son parte fundamental
de la agenda del país a nivel nacional e internacional, transmitiendo
conocimiento en torno a la belleza de la naturaleza, creando con-
ciencia sobre la importancia de la protección de la flora y la fauna.
Residencia artística. Parque Internacional de Arte PIA.
139
Paisajes visibles desde el Parque Internacional de Arte PIA.
Museo Arqueológico
Pone en relieve la riqueza arqueológica de la región, y da espacio a
las culturas ancestrales que habitaron la región e incluso en terrenos
del PIA.
Parque de Esculturas
Es el proyecto fundador del Parque. Artistas locales, nacionales e in-
ternacionales visitan el PIA, se inspiran en el paisaje y la naturaleza,
trabajan con la comunidad local, y al final de su estancia dejan el
trazo de su experiencia en el PIA a través de sus creaciones.
140
Leobardo
Pérez
Carmen de Viboral – Antioquia, 1945.
Su trabajo artístico es reconocido nacional e internacionalmente. El
material que utiliza son armas blancas recuperadas de una parte de la
sociedad violenta, esto hace más meritorio su trabajo. Empezó a pro-
ducir obras desde su juventud, pero solo las hizo públicas en su edad
adulta. Ha participado en muestras colectivas y en exhibiciones priva-
das, pero fue con la exposición Antropometrías en la Casa de la Cultura
en Caldas – Antioquia en el año 2004, donde se dio a conocer la cum-
bre su carrera artística. Luego se dedicó a la creación de sus originales
esculturas con armas metálicas. Sus mejores realizaciones se pueden
apreciar en el Parque Bicentenario en Medellín y en el Triángulo en la
que fueron necesarias 27.398 armas blancas recogidas en los barrios
marginales para la obra Árbol de la Vida. La obra Libertad fue presen-
tada en la Casa Museo Memoria de Medellín, incluye una placa con la
frase del famoso escritor checoslovaco Milan Kundera: «La vida es la
memoria del pueblo, la conciencia colectiva de la continuidad histórica,
el modo de pensar y de vivir». La Policía Nacional le hizo entrega de
50.000 armas, incautadas para realizar la obra La Cruz.
T R AY E C T O R I A
1951	 Primera conexión con el arte a través del órgano de la iglesia de su pueblo.
1955	 Primeros desarrollos de la manualidad a través del trabajo artesanal del barro.
1959	 Inicio de su implicación social. En paralelo a diversas actividades para su sustento, llevó a cabo una
		 intensa actividad de investigación artística e intelectual.
1968	 Gracias a sus esfuerzos, realizó su primer viaje a Europa, donde tuvo un primer acercamiento a obras
		 de la historia universal del arte.
		 Entre la década de los 70 y los 90, realizó un arduo trabajo de investigacióny aprendizaje de pintura
		 figurativa en taller, para abandonarla paulatinamente hacia el desarrollo de un lenguaje propio. 		
		 En 1989 inicia estudios de taller y la creación de esculturas y pinturas.
2004	 Primera exposición individual. Morfosis, realizada en la casa de la cultura de Caldas, seguida de una
		 en Sabaneta y otra en Unicentro de Medellín.
2005	 Primeras instalaciones. Hicieron parte de la exposición individual en Vinacure, en el municipio de Caldas.
LeobardoPérez
141
2007	 Participa en la Bienal de Florencia.
2009	 Inicio de realización de esculturas con armas blancas retomadas a la comunidad.
2010	 Primera obra pública, con la instalación escultural Triángulo de la Paz, en el Municipio de Marinilla.
2011	Instalación, performance y arte relacional en la parroquia San Fernando Rey.
		 Este trabajo fue retomado por entes institucionales para profundizar sus campañas de sensibilización,
		 desarme y pacificación de la sociedad civil.
2012	 Instalación escultórica monumental el Árbol de la Vida, en el Parque Bicentenario, inmediaciones
		 del Museo Casa de la Memoria, Medellín.
2014	 Participa en la exposición Sur le front de l’art Contemporain en Charenton, región de Paris.
Trabajó en el proyecto de instalación escultural denominado Cruz de Libertad, con el que buscó brindarle a Antioquia
otro espacio de reflexión, goce y reconciliación.
Desde 2007 lidera el proyecto cultural Parque Internacional de Arte – PIA en la zona rural del municipio de Marinilla –
Colombia.
E X P O S I C I O N E S I N D I V I D U A L E S
2004	 Antropometrías, Casa Municipal de La Cultura.		 Caldas – Antioquia
2004	 Tratado de las proporciones y medidas del cuerpo humano,
		 Casa de la Cultura La Barquereña.		 Sabaneta – Antioquia
2006	 Mórfosis, Vinacure.		 Caldas – Antioquia
2007	 Dogma Corpo, Casa de la Cultura Miguel Uribe Restrepo.		 Envigado – Antioquia
2007	 Introspección Origen, Sala de Exposiciones Comfama San Ignacio.		 Medellín – Antioquia
2007	 Huellas, Instituto de Cultura Carmen de Viboral.		 Carmen de Viboral – Antioquia
2007	 Ideali e ideologie di un uomo perduto in luoghi comuni,
		 Spazio Polissena.		 Prato – Italia
2008	 Jambo Espacio Cósmico 1 y 2, Café Centro Colombo Americano.		 Medellín – Antioquia
2008	 Perdendo il Segno, Galeria Biblos.		 Medellín – Antioquia
2009	 Obras Varias, Auditorio Marie Poussepin.		 Envigado – Antioquia
2010	 Armas para inmortalizar, Alcaldía de Medellín.		Medellín – Antioquia
2010	 Armas para inmortalizar, Museo de Antioquia.		 Medellín – Antioquia
2011	 Vida sin armas, Parroquia San Fernando Rey del barrio Alfonso López.	 Medellín – Antioquia
142
2013	 Exposición, Centro de Estudio de Ciencia de la Policía de Bogotá.		 Bogotá – Cundinamarca
2013	 In Materia, Galería L’Etoile, Sala Boris Vian Alianza Francesa.		 Manizales – Caldas
2013	 Armas para Inmortalizar,III Congreso Internacional de Ciencia de Policía.	 Bogotá – Cundinamarca
2014	 Armas por la vida, galería El Laberinto.		 Medellín – Antioquia
2016	 Derechos Humanos, Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla, La Quintana.	 Medellín – Antioquia
2016	 Cuerpos Expuestos, UPB.		 Medellín – Antioquia
2018	 Danzas Mitémicas, Galería El Laberinto.		 Medellín – Antioquia
E X P O S I C I O N E S C O L E C T I VA S
2005	 Flores y Follajes, Centro Comercial Villanueva.		 Medellín – Antioquia
2005	 A Tema Libre, Dopo lavoro ferrovie dello stato.		 Italia
2006	 1ra Sinfonía del Erotismo, Centro Comercial Unicentro.		 Medellín – Antioquia
2007	 Mórfosis sigue…, Vinacure. 		 Bogotá – Cundinamarca
2007	 Biennale Internazionale dell’Arte di Firenze.		 Florencia – Italia
2012	 Galleria Paoli, Prato y Pietrasanta.		 Italia
2013	 La Festa dell’arte, Castello di Levizzano, Castelvetro di modena.		 Italia
2014	 ArtMed, Caja de Madera Plaza Mayor de Medellín.		 Medellín – Antioquia
2014	 Nocturne, Galería Lila Pepino.		 Paris – Francia
2014	 Sur le Front de l’Art Contemporain, Espacio Art et Liberte,
		 communauté de communes Charenton-Saint-Maurice.		 Paris – Francia
D I S T I N C I O N E S Y R E C O N O C I M I E N T O S
2013	 Reconocimiento por su labor con la comunidad para el desarme, Policía Nacional.
2013	 Poporo de Oro por su aporte a la paz, en el seminario Ciencia de la Policía.
Una publicación del Fondo Editorial del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia
comiteeditorial@culturantioquia.gov.co | www.culturantioquia.gov.co
Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe | Carrera 51 No. 52-03
Medellín – Colombia
2019
«El arte vence
la violencia».
Leobardo Pérez
Vivan Los Creadores - Leobardo Pérez

Vivan Los Creadores - Leobardo Pérez

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    Nelson Agustín Agudelo OlgaInés Arango Javier Bedoya José Horacio Betancur Dorian Flórez Édgar Gamboa Cristóbal Gaviria Jvlio Londoño Óscar López Luis Pala Leobardo Pérez Yolanda Pérez Pascual Ruiz Ramón Vásquez Gustavo Vélez Jorge Vélez
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    GOBERNACIÓN DE ANTIOQUIA LuisPérez Gutiérrez Gobernador INSTITUTO DE CULTURA Y PATRIMONIO DE ANTIOQUIA Isabel Cristina Carvajal Zapata Directora COMITÉ EDITORIAL INSTITUTO DE CULTURA Y PATRIMONIO DE ANTIOQUIA Isabel Cristina Carvajal Zapata Luis Fernando Calderón Álvarez John Jairo Duque García Luis Fernando Cortés Molina Jair Gonzalo Taborda Ortiz Marcela Rincón Hinestroza EDITOR Luis Fernando Calderón Álvarez CORRECCIÓN DE ESTILO Marcela Rincón Hinestroza DIRECCIÓN DE ARTE COLECCIÓN Luisa Santa 759.98612 Gobernación de Antioquia. Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia Leobardo Pérez - Medellín: Fondo Editorial Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia, 2019. 144 páginas: fotografías a color. Ilustraciones. Colección Vivan los Creadores, año 2019 ISBN 978-958-56890-7-7 1. Leobardo Pérez (1945 - ) 2. Artistas Plásticos Antioqueños Agencia de catalogación: Biblioteca Departamental Carlos Castro Saavedra 38854 DIAGRAMACIÓN Y EDICIÓN GRÁFICA Edisson Montoya Urrego FOTOGRAFÍA Luis Alirio Calle Muñoz Adrián Franco Pablo Pasos Jaramillo DISEÑO ORIGINAL Juan Santamaría R. DIRECCIÓN ARTÍSTICA Galería El Laberinto Léa Delion REDACCIÓN DE TEXTOS Laura Elena Flórez Hincapié - Patrimonio de Arte Público en Medellín Luis Fernando González Escobar Luis Alirio Calle Muñoz Marco Antonio Mejía Torres Galería y Centro Cultural El Laberinto OBRA PORTADA Cruz de libertad © Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia ISBN 978-958-56890-7-7 Una publicación del Fondo Editorial del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia www.culturantioquia.gov.co Material impreso de distribución gratuita con fines académicos, educativos y culturales. Queda estrictamente prohibida su reproducción total o parcial con ánimo de lucro, por cualquier sistema o método electrónico sin autorización expresa para ello.
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    Materia Vivan los creadores Improntas Ellibro artístico Movimiento CONTENIDO 34 9 14 11 68
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    8 Urna artística Soldadura enacero y vidrio templado - 210 x 130 x 130 cm. Elemento utilizado para campaña de desarme
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    LeobardoPérez 9 E l arte enseñaa ver el mundo y las cosas desde lo inesperado, los ar- tistas contagian de entusiasmo el amor por la belleza. Los creadores avivan la imaginación, esparcen sensibilidad. Cada vez se precisa acercar más el arte a la gente, con el fin de que no sea un privilegio de pocos, sino de todos. Las obras de arte tienen vida propia, trascienden el tiempo y se hacen perdurables en las exposiciones y en los libros. Siempre a los artistas, en Colombia, les es difícil sobrevivir de su profesión. Hay que derribar los muros que no dejan que la cultura sea una estrategia de desarrollo para el país, y para eso se necesita que la gente consuma más cultura. El arte es el maestro que todos los días enseña cosas distintas, pero si sigue la hostilidad con el arte los nuevos artistas no van a poder flo- recer. Ante la falta de oportunidades de los artistas para publicar sus libros, la Editorial del Departamento les abre puertas mediante esta admirable colección, bellamente editada, para que nuestros creadores sean conocidos, se vuelvan más competitivos y puedan compartir su obra, en grande, con el resto del mundo. Somos los libros que leemos y que nos cambian la acostumbrada vi- sión de la realidad. Publicar los libros de nuestros artistas se convierte, a su vez, en una obra original; del mismo modo que una pintura o una escultura. Con Vivan los Creadores resurge el proyecto que como Alcalde de Medellín, puse en marcha: crear y mantener una publicación en la cual hablen nuestros artistas y sus obras. En esta ocasión se recupera esa memoria cultural, revivida en el compromiso de la Gobernación con los autores antioqueños, para que sigan habitando en sus obras. Cada título es una comunicación del artista plástico con el público, con el fin de promover una nueva conciencia del valor del arte, cuya lectura y rego- cijo invitan a vivir una experiencia espiritual y sensorial plena de imáge- nes, de signos y sentidos. Vivan los Creadores es expresión del respeto y admiración por los artistas y sus obras; la evidente certeza sobre el im- prescindible papel que la cultura está llamada a jugar en toda sociedad. Este libro es un tributo al maestro Leobardo Pérez en el que queda plas- mado su estilo, se compendia su original aproximación al mundo del arte y se presenta su itinerario estético; es un homenaje a su quehacer artístico que se hace más visible en esta publicación para Antioquia, Colombia y el mundo. Vivan los creadores Luis Pérez Gutiérrez Gobernador de Antioquia
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    10 Urna artística (Seriede 10) Soldadura en acero y acrílico 70 x 40 x 40 cm. Elemento utilizado para campaña de desarme - 2009
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    LeobardoPérez 11 Isabel Cristina CarvajalZapata Directora Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia L a cultura es lo que distingue y diferencia a las civilizaciones; la cul- tura y el patrimonio es lo único que permanece en la historia de los pueblos. Sólo la cultura que es pensamiento, reflexión, poesía, arte, tiene la capacidad de convertir la vida humana en una bella aventura. Las manifestaciones artísticas estimulan la creatividad y la sensibilidad, enseñan a pensar. A su vez, los libros cumplen ingentes tareas: iluminan, liberan, convocan; sin ellos ninguna cultura sería posible. El Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia tiene entre sus objeti- vos fomentar la cultura en todos sus ámbitos, en especial las artes y las letras. Acorde con este propósito ha establecido el Fondo Editorial, de carácter departamental, que posibilita la publicación de obras artísticas y culturales en todos los géneros. El Fondo editorial se constituye con el fin de construir memoria y dejarla activa para las próximas generaciones. El impulso principal al establecer la colección Vivan los Creadores es el interés del Instituto por preservar y poner al alcance de todos, la difu- sión de libros de artistas que contribuyan al desarrollo cultural y artísti- co del país. Este es un hito editorial que revela la importancia del libro artístico para la sociedad. Los libros de artistas permiten a los pintores, escultores, dibujantes, y demás cultores de las artes visuales darse a conocer y llegar al corazón de públicos más amplios. Una editorial pública debe dejar de lado la rentabilidad económica para centrarse en la rentabilidad social y cultural que, sin duda, debe marcar la política cultural, y este es un propósito misional del Instituto. Presentamos quince libros de artistas publicados con el sello editorial de la Gobernación y el Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia —este título es uno de ellos— que cumplen un servicio público que pocos realizan: apostarle a una línea editorial sobre la vida y obra de quienes irradian belleza en el mundo cotidiano de la gente. El lector encontrará reproducciones de las obras y aproximaciones al ideario de cada autor. Son libros para ser leídos y deleitados que aporta- rán a la difusión del arte antioqueño, en los que se percibe la evolución de las expresiones plásticas. Todo libro que aporte a la educación y a la cultura es un gesto sensible que contribuye al progreso moral de la humanidad. El libro artístico
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    LeobardoPérez 13 Poética de formas,colores y texturas, en la obra de Leobardo Pérez las luces bailan entre lo universal y lo particular, lo propio a cada ser y lo que nos pertenece a todos. El uno será absorbido por un elemento que lo retrotrae a un momento preciso de su pasado, el otro viajará en lo infinito del humano que se plasma en la re- presentación, la mayoría conjugará ese propio y ese común para interactuar con la obra de Pérez, generando así una experiencia estética completa. Leobardo Pérez ha descubierto la fuerza del objeto cargado de historia, de semántica, de energía y de aura propia. A través de su búsqueda, sus esculturas han encontrado una cohesión completa con su compromiso social.
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    IMPRONTAS El artista probóuna gran variedad de materias que terminaron por conducirlo a objetos. En estos, descubrió la fuerza del objeto cargado de historia, de semántica y de una energía y un aura propia.
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    16 Antropometría Óleo sobre lienzo- 210 x 10 x 170 cm. 2003
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    17 LeobardoPérez Sin título Óleo sobrelienzo - 220 x 10 x 170 cm. 2003
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    18 N ada parecía indicarque este niño vivaz y cu- rioso, nacido en El Carmen de Viboral, pe- queño pueblo del oriente antioqueño, fuera a convertirse en alquimista transformador de la agresividad y el miedo al entendimiento y la espe- ranza. Si no contamos el entorno artesano propio de este pueblo ligado a la cerámica, ni familia, ni instituciones educativas, ni Estado, ni sociedad ci- vil encaminaban a Leobardo Pérez Jiménez hacia el arte. El órgano de la iglesia del pueblo le hizo el lla- mado y activó las fibras que conectaron a ese niño con el mundo de lo sensible. La música, que tendrá una fuerte presencia silenciosa en su obra madu- ra, ha sido la musa que desde el principio guió su expresividad, y que se manifiesta en sus piezas a través de la referencia al movimiento evocador de la danza. Pero, apenas conectado a su sensibilidad, el furor de ese niño fue apesadumbrado por una rea- lidad social difícil, muy propia de los parajes ru- rales colombianos. La música que lo llamaba a la creación por un lado, por el otro la realidad social que le bloqueaba el paso para conducirlo desde su adolescencia hacia tomar consciencia sobre la responsabilidad inherente a todo ser humano, y en particular sobre la necesidad del compromiso del artista con su sociedad. Privilegiado por sus capacidades y sensibilidad, desfavorecido por su entorno, el joven Leobardo trabajó desde el alba de su consciencia para establecer equilibrios so- ciales incluyentes. Una vez dadas las condiciones Alquimista transformador para aclarar su camino creativo, no se detuvo allí y tuvo una intensa actividad social en pos de jóvenes abandonados y desorientados, de trabajadores as- fixiados por condiciones próximas a lo inhumano, de madres aisladas y con dificultades económicas, de ancianos abandonados a su suerte. Durante este periodo de aprendizaje siempre se dirigió hacia las artes. Después de la música, y a medida que iba despejando su camino, se sumer- gió en el teatro, y se acercó a la sensibilidad del tac- to a través del trabajo artesanal con el barro. Estas experiencias, sumadas a su sensibilidad, lo llevaron a la convicción de su papel como artista. Apenas su situación se lo permitió, se sumergió en su taller de pintura. El óleo sobre lienzo fue la tabula rasa desde donde reactivó, a partir de lo bidimensional, su regreso al volumen y lo pluridimensional. Sensibilidad, expresión y creatividad, desarro- llo técnico, curiosidad y búsqueda constante, tra- bajo intenso, elementos todos que sumados a la conciencia y al compromiso social, dan como re- sultado la obra de un artista integral que se mani- fiesta en su vaivén entre los límites de lo moderno y lo contemporáneo. Su trabajo reciente, en el que incluye escultura, performance, arte relacional e instalación, ha toma- do como base el objetivo de ayudar a construir una sociedad más armoniosa e individuos más libres. Como parte del desarrollo de este trabajo, ha ge- nerado y participado activamente en campañas de desarme y sensibilización. Ha creado urnas espe- ciales que invitan a las personas a dejar sus armas.
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    22 Leobardo se consagróde lleno en una búsqueda matérica en sus esculturas. Resina, yeso, bronce, madera, cobre, balines, limalla, más tarde monedas, cuchillos. Pero antes de llegar a esta etapa, un largo camino mediante el óleo y el lienzo fueron su ruta de aproximación a la expresión plástica.
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    26 Sin título Óleo sobrelienzo - 205 x 170 cm. 2002
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    28 E xiste una conexióndefinitiva de Leobardo Pérez con su camino creativo y con el público. En una de sus instalaciones en el municipio de Caldas, se tuvo por un lado, un grupo de pinturas cargadas de materia y ricas en textura, sobre las cuales el público era invitado a caminar descalzo para sentirlas y conectarse con ellas. Por otro lado, la instalación de cuerpos modelados en yeso. Finalmente, la instalación de sus es- culturas distribuidas en el espacio concretizaron una investigación estética de décadas, que dio un paso definitivo gracias a sus antropometrías. A partir de estas instalaciones, Leobardo se consagró de lleno en una búsqueda matérica en sus esculturas. Yeso, re- sina, bronce, madera, cobre, balines, limalla, más tarde monedas, cuchillos… Pero antes de llegar a esta etapa, un largo camino mediante el óleo y el lienzo fueron su ruta de aproximación a la expresión plástica. Leobardo Pérez llega a la pintura en su búsqueda de canalizar su impulso creativo para enmarcar su espíritu libre, en formatos que le permitieran hacer entender clara- mente que lo suyo se trataba de sentimiento, de reflexión, de ideas, de sensibilidad, de legado; en una palabra, que lo suyo es el arte. Como alumno de pintores locales, aprendió la pintura según los principios clásicos de la mimesis. Objetos, paisajes, pero sobre todo la figura humana, fueron los temas que su pincel trabajó arduamente para retransmitir ese mundo exterior que lo hacía vibrar. Sin embargo, una vez la reproducción de lo visible alcanzó una calidad técnica satisfactoria, el artista constató que la simple imitación era insuficiente para transmitir ese universo, y que en su interior esa realidad se transformaba en algo más, cargado de universalidad, de libertad, de carácter atemporal: necesitaba otras rutas para mani- festarse libremente. Inicia entonces una búsqueda de nuevas formas de expresión, en ruptura con las convenciones marcadas por el medio local. Las antropometrías, técnica pictural prehistórica, lo aproximó radicalmente a esta libertad expresiva, gracias a la inmediación entre representación y el elemento repre- sentado. A pesar de puntos en común con el trabajo de Yves Klein, son muchos los elementos que diferencian las antropometrías de éste de las de Leobardo. Klein llegó a las antropometrías interesado principalmente en el proceso, mientras que el proceso en el trabajo de Pérez es un medio utilizado para una búsqueda de expresión en colo- res y formas. Las técnicas utilizadas por Leobardo Pérez, lo llevaron a descubrir a Klein, y le ofrecieron libertad para profundizar en su búsqueda expresiva y en su camino de regreso hacia la materia. Nuevas formas de expresión
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    29 LeobardoPérez Antropometría Óleo sobre lienzo- 200 x 180 cm. 2002 Sin título Óleo sobre lienzo, 215 x 175 cm. 2004
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    MATERIA Leobardo Pérez llegaa la pintura en su búsqueda de canalizar su impulso creativo para enmarcar su espíritu libre, en formatos que le permitieran hacer entender claramente que lo suyo se trataba de sentimiento, de reflexión, de ideas, de sensibilidad, de legado; en una palabra, que lo suyo es el arte. Levedad Soldadura en acero 154 x 46 x 52 cm.
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    36 C omo resultado desus experiencias expositivas con instalacio- nes, en Leobardo Pérez nació el deseo de ampliar su investiga- ción sobre la materia. Su obra visible permite entrever el cami- no escultural que se concretaría posteriormente. La escultura citada fue realizada en paralelo a sus primeras antropometrías, y es uno de los eslabones que explican la relación entre su búsqueda pictural y su investigación escultural. Dado el carácter humanista de Leobardo Pérez, la figura humana conservó un lugar central, pero su trabajo evolucionó hacia investi- gaciones con la materia, con la textura, con la sensación al tacto, y finalmente con el objeto. En estas investigaciones, el artista probó con una gran variedad de materias que terminaron por conducirlo a objetos. En estos des- cubrió la fuerza del objeto cargado de historia, de semántica y de una energía y un aura propia. A través de esta búsqueda, sus esculturas encontraron una co- hesión completa con su compromiso social. Mientras que artistas antioqueños como Pedro Nel Gómez y Débora Arango incluyeron los sectores marginados de la sociedad representándolos en sus obras, Leobardo Pérez los incluye a través de la utilización de materias y objetos que les son propios. Una integración directa que garantiza la interacción entre obra y público. Como resultado de su búsqueda, Leobardo Pérez, al mismo tiempo que representa la realidad social, habla de manera directa e inclusiva a los actores que la construyen. La representación de la realidad social Busto femenino Soldadura sobre monedas 80 x 40 x 30 cm.
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    43 LeobardoPérez Monedas y armasblancas son el resultado final de un largo proceso de búsqueda con materias diversas. Trenza Soldadura en bronce 68 x 45 x 53 cm.
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    46 L a obra delescultor Leobardo Pérez Jiménez procura al espectador la revelación de la desnudez del cuerpo humano, como si esa desnudez nunca hubiese sido develada, y menos esculpida, y ahora lo es —ambas cosas— para asombro de una realidad deleznable si su pedestal es la violencia y la especulación. Esa hermosa desnudez universal, a los ojos del espectador en las piezas artísticas, se levanta de cuchillos delatores de un orden que nunca ha merecido la denominación de “justo”, y de monedas que, símbolos más de avaricia que de generosidad, represen- tan aquí un mundo cuyo valor es solo precio y contaminación, y por posesión de lo cual los cuchillos se oscurecen y acechan. Aquí la obra artística se revela como confirmación de que la belleza vence la vio- lencia, porque aquella es eterna, y esta, circunstancial y pasajera; y vence la especula- ción y la codicia, para cuyos fines usan las armas, que nos delatan, pues la obra viene a decirnos que las armas no son las armas, las armas somos nosotros, y entonces el arte será el hilo que nos guíe, con los mismos objetos y materiales, a la salida del laberinto del miedo, del prejuicio, del odio, del derrumbe. Se detiene uno ante estas piezas de escultura y siente que cada vez que las ve es la primera vez, y sabe que el arte puede llevarnos de vuelta hacia el camino extraviado —o quizás nunca transitado— del amor, que es en sí mismo una fuerza que despierta y desata, desprendido de leyes ajenas a la arbitrariedad de lo que produce violencia. El amor, imposible de ordenar o decretar, libre de credos y de ideologías, y de ropas. En la obra de Leobardo hay monedas que dan testimonio de tráficos, de riquezas y carencias, y hay cuchillos con historias de dolor, tanto de víctimas como de victimarios. Monedas y cuchillos, víctimas y victimarios circulan en la realidad, en ella se encuen- tran a menudo tan cerca y solo se ven para agredirse, para dolerse y sangrarse. Hoy se juntan en el arte armas que desarman y monedas que inmortalizan valores que no pueden comprar. En estas piezas el arte se revela como mundo no exclusivo de las Musas porque es parte activa de la vida y de una sociedad sobre la que la realidad demanda más con- ciencia, más solidaridad, más movilización, y más ojos para ver y oídos para oír. Luis Alirio Calle Muñoz Periodista La belleza vence la violencia
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    51 LeobardoPérez Dado el carácterhumanista de Leobardo Pérez, la figura humana ha conservado un lugar central, su trabajo ha evolucionado hacia investigaciones con la materia, con la textura, con la sensación al tacto, y finalmente con el objeto.
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    59 LeobardoPérez Soldadura en acero 35x 28 x 22 cm. «Soldadura en acero 90 x 47 x 28 cm.
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    MOVIMIENTO El movimiento estápresente en las esculturas y las instalaciones de esferas. La referencia a la “armonía o música de las esferas” pitagórica es una evocación clara de ese primer motor creativo en la obra de Leobardo, motor que lo conectó al arte desde su niñez. Esta música silenciosa es visible también en sus pinturas, donde se representan cuerpos libres danzando armónicamente en el espacio. Esfera Soldadura en acero
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    70 E n uno desus viajes a Europa, Leobardo se encontró inmerso en la obra de Rodin. La obra del escultor francés le ayudó a consta- tar la pertinencia de su propio trabajo desde un punto de vista formal y conceptual. De manera similar a Marco Tobón Mejía, quien durante su estancia en París se declaró «admirador de Rodin pero no fanático incondicional», Leobardo se nutre de su observación de la historia del arte, pero nunca ha buscado imitar o someterse a los conceptos desarrollados por otros artistas. En su contacto con la obra de Rodin, Leobardo Pérez escuchó en su interioridad la música que hacía bailar esos cuerpos fragmen- tados, y pudo constatar que era una música diferente a aquella que hacía danzar los cuerpos fragmentados de sus propias creaciones. Esa fragmentación del cuerpo presente en la obra de ambos artistas logra el efecto de reforzar la intensidad del movimiento. A través de la sustracción de su contexto, la atención se concentra en un aspecto específico del cuerpo y del movimiento que este realiza, agudizando la percepción del gesto. El movimiento está igualmente presente en las esculturas de es- feras y en las instalaciones realizadas con ellas. La referencia a la «armonía o música de las esferas» pitagórica es una evocación clara de ese primer motor creativo en la obra de Leobardo, motor que lo conectó al arte desde su niñez. Esta música silenciosa es visible tam- bién en sus pinturas, donde se representan cuerpos libres danzando armónicamente en el espacio. Música de las esferas
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    73 LeobardoPérez Danza. Exposición DanzasMiténicas. Galería El Laberinto Escultura, color y luces. Instalación. 2018
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    92 H ay un asombroque permanece cuando intentamos asociar una obra con el artista que la ha creado, el objeto nos da un indicio de quién es aquel que entre la forma artística se revela y cuya presencia, si no le conocemos, nos lleva a una imagen que se nos antoja relacionada con la manifestación, el contenido o la inten- cionalidad de la obra. Igual nos ocurre con los personajes literarios: les damos forma según una idea que alimentamos con nuestra per- cepción y nuestra imaginación. Cuando contemplamos las esculturas de Leobardo Pérez, en las que los cuerpos se insinúan con su piel de armas o de monedas, inevitablemente llega a nosotros la idea de un prototipo de artista, al que por lo general lo concebimos investido con cierta juventud atre- vida, en tanto que la concepción erótica allí manifiesta caracteriza esa actitud desafiante y de ruptura propia del espíritu juvenil. Pero cuando le conocemos físicamente el asombro es mayor, porque nadie se imagina, que tras su discreción y cotidianidad, es- tamos frente a un hombre cuya convicción es un sumergimiento en la creación artística, en la que la pasión no es menor al resultado de la obra, a su avidez por atrapar un sentido, un significante que se advierte con claridad en las esculturas: al espectador le basta con observar que los cuerpos toman forma a través de materiales en los que se deposita la intención de la obra. Las monedas o las armas congregan en un cuerpo la historia, para todos desconocida, de la circulación de esa moneda o de las manos que empuñaron el arma, en cada elemento hay un hecho devorado por el tiempo. Pero, ¿qué es lo que está ahí atrapado, silente y que nos lleva a descifrarlo según nuestra propia intuición y experiencia?, ¿acaso esa moneda estuvo en nuestro monedero?, ¿alguna vez tuvimos contacto con ella?, ¿y alguna de esas armas fue la misma que amenazante nos sorprendió en el centro de la ciudad? Buscador incansable de un lenguaje estético
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    94 Dos influencias convergenen la personalidad de Leobardo Pérez: la de un experimentado hombre de mundo y la de un persistente buscador de un lenguaje estético. El primero nutre al segundo de motivos, el segundo acierta en hacer de esos motivos una reflexión social que se resuelve en la obra artística. Al nombrar mundo no aludimos al roce social sino a la inacabable lección que la vida abre en cada persona, el aprender que se incorpora a nuestro ciclo vital y de eso, del vivir, hay una gran dosis que el artista ha sabido sortear. En su infancia conoció el barro y decir barro no es una metáfo- ra, es la realidad del entorno de la cerámica en su natal Carmen de Viboral y es el barro de una existencia que se abre camino desde la precariedad hasta la dignidad de sobreponerse entre la penuria. Quien conoce el barro, conoce el misterio del origen y el soplo de la creación. Así cada paso y cada etapa en su vida no fueron otra cosa que la acumulación de saberes, un viaje rico en peligros y desafíos que seguían tras una huella, que escuchaba una voz interior, que elegía un destino. Huella del arte, voz del creador, destino del artista. La búsqueda emprendida, más que por una escuela, pasó por los encuentros con artistas en quienes percibió las iluminaciones que requería para conducir el dominio técnico hacia el encuentro de una identidad y un lenguaje estético diferenciador y diferenciable. Motivado por sus inquietudes, asumió su vocación con la entereza del indagador y entró a trasegar su camino artístico acompañado por un especial instinto de observación; en ésta reconoce su mayor proceso formativo: el universo artístico nacional e internacional, las obras de los artistas nacionales que aportaron las trasformaciones del arte colombiano, las grandes obras de la plástica universal que contempló con la asidua actitud de quien busca el misterio, el secre- to del artista. En su trayectoria artística, Leobardo Pérez ha hecho acopio de sus preocupaciones y de un permanente cuestionamiento a las es- tructuras sociales; la violencia no la separa de la realidad misma y el arte no lo separa de la vida. Por ello el concepto artístico de la obra no puede entenderse desligado de la realidad social y mucho menos de la vida, la obra se nutre de lo humano, especialmente del cuerpo, centro de todas las sensaciones de la persona y expuesto a la realidad social e individual. El cuerpo está ahí, en un ciclo vital que enfrenta el día a día en una experiencia única del ser, ciertamente intransferible y en la que se asoma una trayectoria artística, que ha logrado mantener una fidelidad a sus concepciones estéticas, cuya experiencia y experimentación da como resultado la realización de una obra que se mantiene, rigurosamente, en la continuidad de una temática centrada en el cuerpo, explorado desde su condición in- mediata hasta su original desnudez y puesto o proyectado en una realidad imaginada en la espacialidad Marco Mejía T.
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    103 LeobardoPérez Luz, escultura ycolor. Instalación 85 x 59 x 15 cm. «Luz y escultura. Instalación 184 x 86 cm.
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    105 LeobardoPérez Luz y escultura.Instalación 165 x 57 x 22 cm.
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    109 LeobardoPérez Luz, escultura ycolor. Instalación 193 x 123 x 26 cm.
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    INSTALACIÓN CONTRACCIÓN EXPANSIÓN Las instalaciones escultóricas deLeobardo Pérez dialogan con el espacio donde se presentan, y están constituidas de esculturas que poseen de manera individual la fuerza necesaria de una obra autónoma. A diferencia de sus esculturas, las instalaciones son in situ, pensadas y adaptadas para interactuar con el espacio que ocupan con quienes las observan. Sin título Instalación escultural mural. Limallas de hierro y bronce 743 x 272 cm. Obra realizada para el Parque Internacional PIA, municipio de Marinilla
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    112 P aradójicamente, la obrade Leobardo Pérez fue primero expansión antes de comprimirse y reconfigurarse, para posteriormente ex- pandirse de nuevo, en nuevas interacciones. Contrariamente al curso de la historia del arte, el recorrido ar- tístico de Leobardo Pérez primero pasó por instalación, luego por escultura, para finalmente sintetizarse en instalación escultural. La instalación, entendida como expansión de la escultura según el texto de Rosalind Krauss, reaparece en la obra de Leobardo Pérez muchos años después de las primeras manifestaciones de esta forma artística. Las instalaciones escultóricas de Leobardo Pérez dialogan con el espacio donde se presentan, y están constituidas de esculturas que poseen de manera individual la fuerza necesaria de una obra autónoma. A diferencia de sus esculturas, las instalaciones son in situ, pensadas y adaptadas para interactuar con el espacio que ocupan y con los visitantes que las observan. En la realización de sus insta- laciones, Leobardo ha trabajado en colaboración con otros artistas, artesanos y diversos actores sociales, lo que le ha permitido incluir nuevos elementos a su investigación matérica; así por ejemplo ha incluido la luz a su repertorio. Finalmente, sus instalaciones esculturales monumentales, ade- más de ser pensadas para interactuar con el espacio concreto que ocupan, entablan diálogos con los entes territoriales, con la historia y con sus habitantes. El Árbol de la Vida en el Parque Bicentenario de Medellín, el Triángulo de la Paz en Marinilla y la Cruz de Libertad fueron concebi- das con plena consciencia del lugar que han de ocupar. Sus esculturas dialogan con el espacio
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    113 LeobardoPérez Cruz de libertad(fragmento) Instalación escultural - dimensiones variables.
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    114 Luz, escultura ycolor. Instalación 131 x 99 x 26 cm. Luz, escultura y color. Instalación dimensiones variables.
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    119 LeobardoPérez Luz, escultura ycolor. Instalación - 176 x 56 x 17 cm. «Triángulo de la paz. Instalación escultural, vidrio templado y piedra. Municipio de Marinilla - 2010
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    120 « L a vida esla memoria del pueblo, la con- ciencia colectiva de la continuidad histó- rica, el modo de pensar y vivir». Con este epígrafe de Milán Kundera, El Árbol de la Vida se alza, abandonado por la mirada del transeúnte so- bre uno de los costados de la fachada del edificio de la Casa de la Memoria en el Parque Bicentenario de Medellín. 6 metros por 50 centímetros de alto, 82 figuras y dos años de construcción tiene esta pieza, puesta en este lugar. Formada con 27.398 armas blancas recogidas en proceso de desarme en los barrios de Medellín, como indica con exacti- tud la placa, aunque ante ella no vale la pena decir «armas blancas» cuando la escultura enseña con precisión y sin ambages que se trata de 27.398 cu- chillos, machetes y puñales. Todos ellos se encuentran a primera mano del transeúnte que observa la obra: el pedestal de la escultura alcanza el torso del visitante y le obliga tan solo a bajar un poco la vista para contemplar la placa, pero exige el difícil movimiento hacia arriba de la mirada para encontrarse con la obra. Este pe- destal se alza sobre un cubo de cemento del que surge un pasto para abrazar el nacimiento de la figura escultórica. Sobre aquel pasto se encuentra ubicada la placa conmemorativa ya mencionada, la cual, como si se tratara de un usurpador de la figura esculpida, muestra todas las intervenciones de las que ha escapado la escultura por su pedes- tal. Pegotes, letras borradas, un pequeño graffiti recuerdan las veces que ha sido visitada, invadi- da, intervenida. Apenas puede leerse sus letras, no obstante, logra conservar la inscripción de la ins- titucionalidad. Sobre esta placa resguardada por hierba poco cuidada, se emplaza el objeto. Son 27.398 hojas de cuchillo las que empiezan a emerger hacia arriba como ramificaciones entre- cruzadas, traslapadas y amoldadas en contradic- ción con su forma plana unas curvas que simulan cuerpos humanos. Literal, de pies a cabeza escalan el vacío figuras humanas diversas, formadas por la unión de estas hojas metálicas procesadas con el espacio vacío, una a otra rodeando un muslo, im- primiendo una cintura, abriendo una mano que no termina, insinuando lo ahogado de un grito entre labios incompletos, de mayor a menor densidad. La figura del objeto juega con el espacio recortado por los cuchillos: del tronco condensado de tres figuras humanas abrazadas unas a otras, dándo- le la espalda al espectador, se alza como criaturas buscando la ascensión entre figuras indistintas e inacabadas, brazos cercenados, troncos armados a mitad de camino, una indistinción de miembros que parecen más bien los remiendos de partes «Comienza el delirio interpretativo cuando al hombre, inadvertido, lo sorprende un miedo repentino en la selva de los símbolos». André Breton El amor loco (1937) Árbol de la Vida La huella mnémica de la violencia
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    LeobardoPérez 121 humanas halladas enuna fosa común. Entonces logran tocar el cielo, por fin, figuras más definidas; pero aquí, la clave es la paradoja que se abre sobre estas figuras más definidas que las otras: son las que se muestran al espectador dramáticamente mutiladas en su ascenso penoso y en escenas casi barrocas, en el interminable tránsito del infierno al cielo. Llama, en el contexto de la pregunta por el arte público, fuer- temente la atención el hecho de tener aquí una obra figurativa y emplazada en pedestal surcando el espacio público, creada en el 2012, casi como las esculturas monumentales y narrativas del barrio Boston en Medellín. Lo particular de esta obra es la manera en que se muestra al espectador, y la efectividad de la experiencia que a este se le brinda. Paradójicamente, la obra no puede ser bien observada en sus detalles tanto como en su generalidad desde cerca: le exige un dis- tanciamiento al peatón para poder contemplar su forma y también los detalles de su construcción. Este efecto hace más interesantes sus detalles que su estructura general. Si pensáramos en un empla- zamiento realmente público, el pedestal sobraría, puesto que la obra alcanzaría una dimensión distinta ubicada a la altura del suelo, don- de emergen los pasos de los transeúntes y donde estos se toparían, sencillamente, con la pieza. Sin embargo, la construcción logra supe- rar este impase en su acceso cuando se contemplan con interés sus detalles. Árbol de la vida (fragmento) Instalación monumental escultural dimensiones variables. Museo Casa de la Memoria - 2012
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    122 La paradoja queintenté describir más arriba correspondía, pre- cisamente, a que el carácter de inscripción de la obra se alza sobre su pedestal (a pesar de él) que, a veces, lleva hacia una dirección más narrativa a la pieza. Sin embargo, el detenimiento en los obje- tos logra develar cómo la forma envuelve el contenido, no de for- ma direccional o denotativa, sino de manera inscriptiva, mnémica: la forma del objeto entraña su contenido. En las huellas de los antes cuchillos, machetes, puñales y latas se manifiesta la violencia. Las figuras emergen como recuerdo de un evento específico, pero no de manera narrativa (como el primer acercamiento por medio del pedestal indica), sino manifestándose como memoria de la ciudad: el proceso de desarme late en esta construcción entre cuerpo rajado y cuerpo rajado, puesto que a pesar del proceso de las latas para darle el acabado necesario, hoja a hoja pervive como ruinas olvidadas la sangre que de ellas fue lavada, el terror que protagonizaron. Lo te- rrible emerge cuando el moldeamiento del espacio vacío por estas hojas alguna vez afiladas aparece como heridas: huecos en el cuerpo que no es tela ni piel que ahora es olvido. La transacción del objeto en la cotidianidad de la que fue arran- cado, significa el acto asolador en la ciudad del robo, la persecución, las heridas clandestinas, la muerte infame; pero incluso, más que esto: rememora las acciones de tortura que implica estos actos, el lenguaje descarnado y sangriento del conflicto armado de Medellín, en el que «apuñalear» es un verbo al que todos temen y que se aprende en la clandestinidad, de la que todos resultamos cómplices. La transacción de las armas adquiere en la obra una petrificación particular, que nos arroja de frente figuras crispadas que se alzan al cielo casi en una lucha a otra por escalar con sus heridas de la tierra a un lugar inmaterial, en el que empieza a desvanecerse. Dice Michel Serres que «el cuerpo puede tantas cosas en las fábulas que el es- píritu se espanta con eso» y esta fábula de la ciudad de Medellín, en la que las transgresiones de la violencia son transgresiones al cuerpo individual, imposición de dolor y tortura, desgarramiento y desmem- bramiento antes que la misma muerte; la misma operación que se da en el cuerpo social. El Árbol de la Vida convierte esta perversión hacia el cuerpo del otro en la alegoría de cadáver: de los cadáveres que as- cienden incompletos, algunos anónimos. Otros llorados, unos cuan- tos extrañados, pero todos petrificados en esta trenzas que puñales, machetes cuchillos desnudan como piel endurecida, como cuerpos olvidados del dolor, nosotros los transeúntes de Medellín. Laura Elena Flórez Hincapié Ensayo La Ciudad de las (casi) 500 esculturas Patrimonio de Arte Público en Medellín Árbol de la vida Instalación monumental escultural dimensiones variables.
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    130 E l Árbol dela Vida es un conjunto escultórico conformado por 82 figuras, implan- tado en la carrera 38, entre el Museo de la Memoria y el Parque de Boston de Medellín. Toda la obra está elaborada con armas utilizadas en la violencia urbana, ya sea machetes, cuchillos, navajas, o cualquier otro nombre que se les dé a estos obje- tos corto punzante, que fueron recogidos para elaborarla. Una gran danza del dolor en su configuración ascendente, desde el tronco hasta las ramas, de la tierra hasta el cielo. Cada cuerpo, torso o fragmento de cuerpo, expresa ese dolor infligido. Sacada del conjunto, mirada de manera aislada, cada pieza adquiere otro sentido. Son torsos que se contorsionan, pero que del dolor pasan a la pasión. Aquello que algu- na vez se llamó el tormento de la pasión, para hablar de Georges Bataille y su obra Las lágrimas de Eros. Esa relación entre erotismo y muerte la plantea precisamente Bataille desde la introducción al libro Erotismo, donde señala que «éste es la aprobación de la vida hasta en la muerte», y hará otros planteamientos tan relevantes como conside- rar el desnudarse como un equivalencia leve del dar la muerte, o la afirmación que el «erotismo es siempre una disolución de las formas constituidas». Y en Las lágrimas de Eros, Bataille planteó que precisamente en la condición de humanos ya que vivimos en la sombría perspectiva de la muerte es que conocemos la violencia exasperada y, también, la violencia exasperada del erotismo. Al mirar cada uno de los torsos y cuerpos elaborados por el maestro Leobardo Pérez Jiménez, veo evidente esa relación de muerte y Eros, pero, también, esa diso- lución de las formas constituidas, de tal suerte que en sus movimientos, torsiones y corporeidad se encuentran, de igual manera, otras temáticas fundamentales en el arte como la relación entre dolor y placer, misticismo y éxtasis, religiosidad y deseo, ya en la poesía, la pintura o, como en este caso, en la escultura. Aunque, sin pretender hacer una clasificación, una cosa va de la sensualidad y ter- sura que se derivan de las esculturas elaboradas en monedas, al desgarramiento y las heridas que parecen quedar en la piel en las obras trabajadas con navajas y cuchillos. Pero todas en su conjunto hablan de un eros que nos sitúan entre la muerte y la vida. Luis Fernando González Escobar Profesor Asociado, Escuela del Hábitat de la Facultad de Arquitectura. Universidad Nacional de Colombia sede Medellín. 2018 Eros entre la muerte y la vida
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    131 LeobardoPérez Instalación escultural. Parque BibliotecaTomás Carrasquilla, La Quintana. Dimensiones variables
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    PARQUE INTERNACIONAL DE ARTE –PIA Leobardo Pérez desarrolla un proyecto en el que la expansión va más allá de la instalación, y se manifiesta como compenetración con la naturaleza, con la historia, con la sociedad y con la globalidad del mundo artístico en todas sus manifestaciones. Se trata del proyecto Parque Internacional de Arte – PIA, donde el artista expande su trabajo hasta fronteras que sobrepasan los conceptos vigentes en la creación artística contemporánea. Este proyecto busca concretizar una visión holística que incluye la naturaleza, el lugar del ser humano en ella, la arquitectura, la historia y nuestra conexión con los antepasados, y sobretodo, la ruptura de todo esquema limitante de la libertad.
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    134 E n 1979 elescultor Leobardo Pérez Jiménez tomó posesión de dieciséis hectáreas de tierra en la vereda Salto Arriba al noro- riente del municipio de Marinilla, unos cincuenta kilómetros al oriente de Medellín – Antioquia, departamento situado en el extre- mo noroccidental de Colombia. En 1983, mediante escritura pública fue oficialmente suya Villa Nelly, nombre con el que aparecía en el documento el terreno que habría de abandonar seis años más tarde cuando ya se había convertido en treinta hectáreas. Salió sin sacar un botón de la casa que había reformado y amo- blado para descanso de su familia los fines de semana. Ignoraba que regresaría veintiún años después, pero estaba seguro de que aunque la casa fuera desocupada la tierra no se la podían llevar. Se iba por- que había circunstancias oscuras que lo hacían inevitable. Desde los inicios de 1989 había advertido la amenaza espesa del llamado «cri- men organizado» —el narcotráfico— que expandía la infraestructura clandestina para el ilícito negocio de la droga ya fuertemente per- seguido por las leyes y fuerzas del Estado, igual que en casi todo el mundo sucedía. A su regreso en el año 2010, tras haber sabido por diversos me- dios de los estragos dejados por las violencias del narcotráfico, con- tra-estado y para-estado, el artista Leobardo solo encontró las ruinas de la casa; de Villa Nelly habían desaparecido desde la más gastada funda de almohada hasta los grifos del agua y los cables de la ener- gía, pasando por las obras de arte que había dejado expuestas en las paredes de los recintos de la casa. Pero ahí estaba la tierra, y con ella renovada la idea que el escul- tor siempre tuvo cuando adquirió las primeras dieciséis hectáreas: destinar el terreno al cultivo del arte, integrando en un gran proyec- to de clase mundial a las comunidades de la vereda y sus vecinas: un parque internacional de arte, cuyo primer nombre fue Parque Internacional de Esculturas. Parque internacional de arte – PIA
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    135 Cabañas residencia artística.Parque Internacional de Arte PIA.
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    136 Galería, salón declase y residencias artísticas. Parque Internacional de Arte PIA.
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    LeobardoPérez 137 Ya en elaño 2012, el siguiente paso fue donar mediante escritura pública dos hectáreas al municipio de Marinilla con la finalidad espe- cífica de construir allí ese parque temático, y con tal especificación fue insertado en el Plan de Ordenamiento Territorial y en el Plan de Desarrollo 2012-2015 de este Municipio. Mientras hacía trámites y fundaba una corporación sin ánimo de lucro —Corporación El Hilo de Ariadna— encargada de promover el Parque Internacional de Esculturas, el maestro Pérez Jiménez se dio cuenta de que este sería una multiplicación de posibilidades no solo para el arte sino para el turismo y la conservación ambiental, y no solo para las esculturas sino para todas las otras formas del arte. Ahora, no sería un proyecto solo para el municipio de Marinilla; desde la sola idea ya se expandía a los ámbitos departamental, nacional e internacional. Leobardo Pérez visibilizó un espacio lleno de senderos, vegeta- ción nativa y obras de escultores de todo el mundo —escogidos me- diante un proceso de curaduría luego de convocatoria pública para tal propósito— que vengan a hacer sus obras en el Parque y las dejen allí. En contraprestación tendrán alojamiento, alimentación, insumos y un taller para trabajar. Con la incorporación al proyecto de la idea de construir una infraestructura en el espacio del mismo con el propósito de incluir todas las formas del arte, no solo la escultura, el proyecto pasó a lla- marse Parque Internacional de Arte. El Parque Internacional de Arte – PIA, es un centro cultural y eco- lógico ubicado en la vereda Salto Arriba del municipio de Marinilla en el departamento de Antioquia – Colombia. En el PIA se desa- rrollan los proyectos Parque de Esculturas, Museo Arqueológico, Observatorio y Senderos Ecológicos de Flora y Fauna y Ecomuseo para la Restauración Social y la Convivencia Rural. Ecomuseo De la mano del proyecto Parque de Esculturas, el Ecomuseo para la Restauración Social y la Convivencia Rural ha desarrollado programas de iniciación a las artes con los habitantes del sector, talleres sobre conservación de la naturaleza, y tiene un huerto/lab para la siembra sana, sin químicos, la permacultura, la agricultura equitable y soste- nible. Este programa se desarrolla en dos espacios: una casa cam- pesina típica de la región, que está siendo conservada en su estado original, y un Salón de Actividades construido en 2015. El programa realiza talleres y encuentros con los habitantes de las comunidades locales. Enfocado en la cooperación con los habitantes de la región, principalmente campesinos y agricultores, el ecomuseo busca incor- porar la historia reciente de sus habitantes, marcada por la violencia, pero desde una perspectiva enfocada en el presente y el futuro de la región y sus habitantes, evitando toda forma de victimización y aportando al mejoramiento de la calidad de vida.
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    138 Observatorio y Senderos deFlora y Fauna El programa inició en 2011 con la protección de tres bosques y dos humedales que hacen parte de los territorios del PIA. En 2017, gracias a un convenio acordado a través del Jardín Botánico de Medellín, se inició la siembra de cerca de seis mil árboles nativos en aproximada- mente seis hectáreas de los terrenos que ocupa el PIA. El PIA realiza el seguimiento y mantenimiento de los árboles sembrados, con la finalidad de garantizar el éxito de la restauración, y ofrece talleres informativos sobre los bosques, la restauración y conservación de la naturaleza. El programa Observatorio y Senderos de Flora y Fauna tiene como objetivo el hacer tangible para los visitantes del PIA, los ideales de conservación ecológica en la región, que son parte fundamental de la agenda del país a nivel nacional e internacional, transmitiendo conocimiento en torno a la belleza de la naturaleza, creando con- ciencia sobre la importancia de la protección de la flora y la fauna. Residencia artística. Parque Internacional de Arte PIA.
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    139 Paisajes visibles desdeel Parque Internacional de Arte PIA. Museo Arqueológico Pone en relieve la riqueza arqueológica de la región, y da espacio a las culturas ancestrales que habitaron la región e incluso en terrenos del PIA. Parque de Esculturas Es el proyecto fundador del Parque. Artistas locales, nacionales e in- ternacionales visitan el PIA, se inspiran en el paisaje y la naturaleza, trabajan con la comunidad local, y al final de su estancia dejan el trazo de su experiencia en el PIA a través de sus creaciones.
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    140 Leobardo Pérez Carmen de Viboral– Antioquia, 1945. Su trabajo artístico es reconocido nacional e internacionalmente. El material que utiliza son armas blancas recuperadas de una parte de la sociedad violenta, esto hace más meritorio su trabajo. Empezó a pro- ducir obras desde su juventud, pero solo las hizo públicas en su edad adulta. Ha participado en muestras colectivas y en exhibiciones priva- das, pero fue con la exposición Antropometrías en la Casa de la Cultura en Caldas – Antioquia en el año 2004, donde se dio a conocer la cum- bre su carrera artística. Luego se dedicó a la creación de sus originales esculturas con armas metálicas. Sus mejores realizaciones se pueden apreciar en el Parque Bicentenario en Medellín y en el Triángulo en la que fueron necesarias 27.398 armas blancas recogidas en los barrios marginales para la obra Árbol de la Vida. La obra Libertad fue presen- tada en la Casa Museo Memoria de Medellín, incluye una placa con la frase del famoso escritor checoslovaco Milan Kundera: «La vida es la memoria del pueblo, la conciencia colectiva de la continuidad histórica, el modo de pensar y de vivir». La Policía Nacional le hizo entrega de 50.000 armas, incautadas para realizar la obra La Cruz. T R AY E C T O R I A 1951 Primera conexión con el arte a través del órgano de la iglesia de su pueblo. 1955 Primeros desarrollos de la manualidad a través del trabajo artesanal del barro. 1959 Inicio de su implicación social. En paralelo a diversas actividades para su sustento, llevó a cabo una intensa actividad de investigación artística e intelectual. 1968 Gracias a sus esfuerzos, realizó su primer viaje a Europa, donde tuvo un primer acercamiento a obras de la historia universal del arte. Entre la década de los 70 y los 90, realizó un arduo trabajo de investigacióny aprendizaje de pintura figurativa en taller, para abandonarla paulatinamente hacia el desarrollo de un lenguaje propio. En 1989 inicia estudios de taller y la creación de esculturas y pinturas. 2004 Primera exposición individual. Morfosis, realizada en la casa de la cultura de Caldas, seguida de una en Sabaneta y otra en Unicentro de Medellín. 2005 Primeras instalaciones. Hicieron parte de la exposición individual en Vinacure, en el municipio de Caldas.
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    LeobardoPérez 141 2007 Participa enla Bienal de Florencia. 2009 Inicio de realización de esculturas con armas blancas retomadas a la comunidad. 2010 Primera obra pública, con la instalación escultural Triángulo de la Paz, en el Municipio de Marinilla. 2011 Instalación, performance y arte relacional en la parroquia San Fernando Rey. Este trabajo fue retomado por entes institucionales para profundizar sus campañas de sensibilización, desarme y pacificación de la sociedad civil. 2012 Instalación escultórica monumental el Árbol de la Vida, en el Parque Bicentenario, inmediaciones del Museo Casa de la Memoria, Medellín. 2014 Participa en la exposición Sur le front de l’art Contemporain en Charenton, región de Paris. Trabajó en el proyecto de instalación escultural denominado Cruz de Libertad, con el que buscó brindarle a Antioquia otro espacio de reflexión, goce y reconciliación. Desde 2007 lidera el proyecto cultural Parque Internacional de Arte – PIA en la zona rural del municipio de Marinilla – Colombia. E X P O S I C I O N E S I N D I V I D U A L E S 2004 Antropometrías, Casa Municipal de La Cultura. Caldas – Antioquia 2004 Tratado de las proporciones y medidas del cuerpo humano, Casa de la Cultura La Barquereña. Sabaneta – Antioquia 2006 Mórfosis, Vinacure. Caldas – Antioquia 2007 Dogma Corpo, Casa de la Cultura Miguel Uribe Restrepo. Envigado – Antioquia 2007 Introspección Origen, Sala de Exposiciones Comfama San Ignacio. Medellín – Antioquia 2007 Huellas, Instituto de Cultura Carmen de Viboral. Carmen de Viboral – Antioquia 2007 Ideali e ideologie di un uomo perduto in luoghi comuni, Spazio Polissena. Prato – Italia 2008 Jambo Espacio Cósmico 1 y 2, Café Centro Colombo Americano. Medellín – Antioquia 2008 Perdendo il Segno, Galeria Biblos. Medellín – Antioquia 2009 Obras Varias, Auditorio Marie Poussepin. Envigado – Antioquia 2010 Armas para inmortalizar, Alcaldía de Medellín. Medellín – Antioquia 2010 Armas para inmortalizar, Museo de Antioquia. Medellín – Antioquia 2011 Vida sin armas, Parroquia San Fernando Rey del barrio Alfonso López. Medellín – Antioquia
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    142 2013 Exposición, Centrode Estudio de Ciencia de la Policía de Bogotá. Bogotá – Cundinamarca 2013 In Materia, Galería L’Etoile, Sala Boris Vian Alianza Francesa. Manizales – Caldas 2013 Armas para Inmortalizar,III Congreso Internacional de Ciencia de Policía. Bogotá – Cundinamarca 2014 Armas por la vida, galería El Laberinto. Medellín – Antioquia 2016 Derechos Humanos, Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla, La Quintana. Medellín – Antioquia 2016 Cuerpos Expuestos, UPB. Medellín – Antioquia 2018 Danzas Mitémicas, Galería El Laberinto. Medellín – Antioquia E X P O S I C I O N E S C O L E C T I VA S 2005 Flores y Follajes, Centro Comercial Villanueva. Medellín – Antioquia 2005 A Tema Libre, Dopo lavoro ferrovie dello stato. Italia 2006 1ra Sinfonía del Erotismo, Centro Comercial Unicentro. Medellín – Antioquia 2007 Mórfosis sigue…, Vinacure. Bogotá – Cundinamarca 2007 Biennale Internazionale dell’Arte di Firenze. Florencia – Italia 2012 Galleria Paoli, Prato y Pietrasanta. Italia 2013 La Festa dell’arte, Castello di Levizzano, Castelvetro di modena. Italia 2014 ArtMed, Caja de Madera Plaza Mayor de Medellín. Medellín – Antioquia 2014 Nocturne, Galería Lila Pepino. Paris – Francia 2014 Sur le Front de l’Art Contemporain, Espacio Art et Liberte, communauté de communes Charenton-Saint-Maurice. Paris – Francia D I S T I N C I O N E S Y R E C O N O C I M I E N T O S 2013 Reconocimiento por su labor con la comunidad para el desarme, Policía Nacional. 2013 Poporo de Oro por su aporte a la paz, en el seminario Ciencia de la Policía.
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    Una publicación delFondo Editorial del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia comiteeditorial@culturantioquia.gov.co | www.culturantioquia.gov.co Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe | Carrera 51 No. 52-03 Medellín – Colombia 2019
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    «El arte vence laviolencia». Leobardo Pérez