El documento propone la creación de una Red de Apoyo a la Reconstrucción después de una catástrofe para coordinar los esfuerzos de reconstrucción y satisfacer las necesidades de las personas afectadas. La red sería patrocinada por el gobierno de Chile, universidades, asociaciones profesionales y gobiernos extranjeros, y sería dirigida por la Universidad de Chile. La red diagnosticaría las necesidades, priorizaría y articularía soluciones efectivas, y crearía un punto único de acceso a recursos gubernamentales.