El documento define la redención como la acción de liberar o rescatar de la esclavitud o de una obligación mediante el pago de un precio, como la sangre de Cristo. Explica que para ser un redentor válido se requería ser un pariente cercano, tener la capacidad de redimir y querer hacerlo. Cristo cumplió estos requisitos al manifestarse en la carne, tener el poder de Dios y ofrecerse voluntariamente para redimirnos de nuestros pecados.