La reforma laboral tiene como objetivos frenar la destrucción de empleo, crear empleo estable, romper la dualidad del mercado laboral y promover la flexibilidad interna en las empresas. Incluye medidas como facilitar la intermediación laboral de las empresas de trabajo temporal, potenciar la formación profesional de los trabajadores, crear nuevos contratos para fomentar la contratación indefinida, especialmente de jóvenes y parados de larga duración, y combatir el fraude y el absentismo laboral.