La reforma del mercado de trabajo en España, implementada en junio de 2010, busca reducir la dualidad entre contratos temporales e indefinidos y aumentar la flexibilidad interna en las empresas. Introduce modificaciones en diversas figuras contractuales, como la creación de un nuevo contrato para la contratación indefinida y cambios en la indemnización por terminación de contratos. A pesar de sus objetivos, la reforma ha sido criticada por no abordar de forma efectiva la rigidez del mercado laboral ni la necesidad de un contrato de trabajo unificado.